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Full text of "Biografía de Don Juan Bautista Carrillo Guerra"

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BIOGRAFÍA 



DE 



Don Juan Bautista Carrillo Guerra 

POR EL DOCTOR 
fIMÍLCAR FONSECA, 

Miembro Correspondieryte de la Academia Nacional 
de la Historia. 



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CARACAS 

LIT. Y T1P. DEL COMERCIO 

MCMX1I 



UNiVÉRSITY OF NORTH CAROLINA 




THE LIBRARY OF THE 

UNIVÉRSITY OF 

NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



F2331 

.T8 

C3 



This book is due at the LOUIS R. WILSON LIBRARY on the 
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renewed by bringing it to the library. 



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University of North Carolina at Chapel Hill 



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BIOGRAFÍA 



DE 



on Juan Bautista Carrillo Guerra 



POR EL DOCTOR 

flMÍLCAR FQNSECA, 

liembro Correspondiente de la Academia Nacional 
de la hjistoria. 



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CARACAS 

LIT. Y T I P. DEL COMERCIO 

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Nada hay tan útil para la educación pública, 
como las biografías de los hombres virtuosos. 

SAMUEL SMILE5. 

El Gobierno de la República, en cumplimiento de 
los Acuerdos dictados por las Cámaras Legislativas en 
sus sesiones ordinarias de 1911, acaba de ordenar la 
colocación de una lápida de mármol sobre la tumba 
del señor Juan Bautista Carrillo Guerra y la instala- 
ción de su retrato en los dos Colegios Federales del 
Estado Trujillo. Es un acto hermoso de justicia ren- 
dido á un ciudadano que dejó tras de sí una estela de 
luz, siendo su nombre símbolo viviente de patriotismo, 
de probidad y de confianza en el propio esfuerzo. 



Nació el señor Juan Bautista Carrillo Querrá 

en la ciudad de Trujillo el 7 de Febrero de 1832, y 
fueron sus padres el señor Don Juan Bautista Carri- 



C5 



— 4 — 

lio Quevedo y la señora Doña Guadalupe Guerra, am- 
bos írujillanos. 

Su abuelo paterno, el señor Don José Tomás 
Carrillo, fué uno de los patriotas que lanzaron en 
Trujillo, el 9 de octubre de 1810, el grito de Indepen- 
dencia. Ese acto de civismo le ocasionó la pérdida 
total de sus cuantiosos bienes en la reacción realista 
de 1814, y fué remitido luego á la fortaleza de Puerto 
Cabello, donde sufrió cruel cautiverio de varios años, 
saliendo de allí á morir en su misma Provincia nativa 
bajo las inclemencias de la pobreza, que, junto con sus 
limpias credenciales de patriota, era lo que dejaba á su 
familia por única herencia. 

Su abuelo materno, el señor Don José Antonio 
Guerra, fué también patriota de la primera generación, 
aquélla que, según la frase de Fermín Toro, debía fa- 
talmente abrir el ciclo revolucionario con la ofrenda 
del martirio y de los sacrificios. 

La cuna de Don Juan Bautista Carrillo Guerra 
se abrió, pues, al ósculo de la pobreza, y ésta lo inició 
prematuramente en las recias luchas por la vida. Re- 
cibió en su hogar las nociones generales de la ins- 
trucción primaria y secundaria, enseñadas por su padre 
y por su abuela paterna la señora Rosalía Quevedo de 
Carrillo. 

La Provincia de Trujillo era para aquellos tiem- 
pos una de las más atrasadas de Venezuela, y puede 
decirse que las primicias del arte y de la ciencia eran 
allí desconocidas, por la carencia de planteles y de 
ciudadanos aptos que las difundiesen. 

La agricultura no existía tampoco, sino en la 
forma rutinaria de la Colonia y entregada á la ener- 
vante labor del esclavo. Quedaba el comercio como 
única carrera de horizonte, y fué colocado Carrillo 



Querrá en el primer establecimiento que hubo en Tru- 
jillo importador de víveres y mercancías, fundado des- 
de 1837 por el señor Don Pedro Póu, comerciante 
catalán, llegado á nuestro País en 1831. 

Allí trabajó Carrillo Guerra largos años, con- 
quistando el primer lugar en el personal del estable- 
cimiento, hasta que la llegada á Venezuela del rico pro- 
pietario, señor Don Bartolo Braschi, le abrió una nueva 
vía al porvenir. Este caballero italiano arribó á la 
tierra trujillana y le gustó la localidad. Traía dinero 
ganado en honestas labores en su patria, para em- 
prender en América negocios en vasta escala, y comen- 
zó por comprar de contado al señor Póu el activo y 
pasivo de su casa mercantil. Penetrado de las dotes 
de Carrillo Guerra, y advirtiendo la amistad íntima 
con que desde el mismo instante en que se conocie- 
ron, se había unido aquél á su hijo Don Antonio 
Braschi, estableció como cláusula del contrato que de 
los empleados del señor Póu, pasase solamente Carri= 
lio Guerra á su casa, en calidad de primer depen- 
diente. 

Bajo la inmediata dirección de aquellos veteranos 
del trabajo— primero Póu y después Braschi — ejercitó- 
se Carrillo Guerra en los años de su primera ju- 
ventud. 

La muerte de su cuñado el señor Juan Asuaje 
y la pobreza extrema de sus padres, cada día más 
acentuada, á pesar de dividir con ellos el sueldo que 
derivaba en su calidad de dependiente, le hicieron 
pensar en la fundación de un negocio propio y ensa- 
yar por sí mismo sus individuales iniciativas, para lo 
cual obtuvo honrosísimas y espontáneas recomenda- 
ciones de Don Pedro Póu y de Don Antonio Braschi 
(á la sazón ya era Don Antonio el jefe de la casa. 



— 6 — 

por haber fallecido años atrás su señor padre Don 
Bartolo Braschi) para el alto comercio de Maracaibo , 
adonde se dirigió en solicitud de un crédito con el 
fin de establecer en Trujillo la casa y firma mercantil 
de J. Carrillo Guerra. 

En Maracaibo lo acogió con cariño decidido el 
señor Don Felipe Santiago Casanova, quien se consti- 
tuyó voluntariamente fiador por él ante las demás 
casas de comercio, le franqueó las puertas de su pro- 
pia casa mercantil, le facilitó dinero de su caja, sin 
cobrarle interés, y lo impulsó con experta y alentadora 
mano en el camino de los negocios. Fué perdurable 
la gratitud de Carrillo Guerra hacia todos sus nobles 
protectores. Y en ese éxito, alcanzado sobre el corazón 
de los hombres de negocio, entraban, naturalmente, 
las relaciones de amistad personal, y la simpatía que 
siempre despierta un joven trabajador, de visibles 
aptitudes, con sólida reputación de honrado y austero 
en el cumplimiento de sus obligaciones. 



Abrióse la casa J. Carrillo Guerra (*) en la esquina 
suroeste de la Plaza Bolívar, de Trujillo, el año de 
1855, en el salón que es hoy estación de Policía, vi- 
niendo á ser por riguroso escalafón histórico la cuarta 
casa importadora domiciliada en Trujillo. 

imagínese el lector las privaciones, la perseveran- 
cia, la diaria iniciativa, el afán incesante, el método 
regulador; las altas primicias de carácter, inteligencia, 
honradez y voluntad, por años sucesivos, puestos por 
Carrillo Guerra al servicio de su negocio mercantil, 
desde fundar la casa, formarle clientela, cumplir reli- 

(*) Es de justicia recordar aquí al más antiguo y constante servidor de la 
casa, el fiel Eusebio Ramírez, que desde esa fecha entró á servirla, hasta la 
hora de su muerte en 1901 . 



— 7 — 

giosamente sus compromisos, educar muchos jóvenes 
en el trabajo, que hoy son columnas del comercio y 
de la sociedad, ensanchar su radio de acción con 
sucursales en algunos Municipios del Distrito Capital 
y en la ciudad de Boconó; fabricar años más tarde, 
desde sus cimientos, el edificio situado al Sur de la 
Plaza Bolívar, adonde trasladó el negocio en el mes 
de enero de 1862; recorrer, sin f laquear ni un solo 
día, con paso firme, inteligencia serena y crédito muy 
sólido, el dilatado camino de 56 años de vida mercan- 
til, y morir en el trabajo y al frente de sus negocios, 
dejando á su honorable viuda y á sus hijos un pa- 
trimonio perfectamente saneado: tal fué una de las 
obras grandes de Don Juan Bautista Carrillo Guerra. 
Recójase en ese largo espacio de más de once lustros 
la noticia fidedigna de las guerras locales y genera- 
les, epidemias, plagas, pérdida de cosechas, disturbios 
políticos, gravámenes al comercio, extinción de las 
haciendas de cacao, baja del café, falencia de algunas 
casas de Maracaibo, que siempre han afectado seria- 
mente al comercio del Estado Trujillo; estudíese con 
atenta mirada la estadística de todas las viejas casas 
de comercio de Trujillo, lentamente desaparecidas, por 
su traslación á otros lugares, la muerte de sus funda- 
dores, el azote de las guerras, el retiro del giro de los 
negocios, etc., etc., etc., y se verá que es único 
ejemplo y envidiaba triunfo el alcanzado por el res- 
petable fundador de la casa J. Carrillo Guerra é 
Hijos, de Trujillo. 



Ávido de conocimientos y comprendiendo que en 
cualquier carrera de la vida puede el hombre ilustrar- 
se y dilatar el horizonte de su mentalidad, dedicó 



— 8- 

las treguas de descanso que le dejaban sus faenas 
mercantiles, á estudiar y recibir lecciones privadas del 
erudito colombiano señor Don Félix Cifuentes. Y du- 
rante las primeras horas de la noche visitaba puntual- 
mente al ilustrado Coronel de Ingenieros de la Gran 
Colombia, señor Don Sebastián de Osse, natural de Car- 
tagena, de quien recibía enseñanzas orales. Desde en- 
tonces se acentuó en sus modales aquella refinada 
cultura que lo distinguió durante su vida, y se arraigó 
en su espíritu, y lo dominó por el resto de sus días, 
el deseo de propagar la instrucción pública en su 
tierra natal. 

En el mes de Mayo de 1864 introdujo la prime- 
ra Imprenta al Estado Trujillo. Trajo de Caracas, de 
Director del establecimiento tipográfico, al señor José 
Félix Monasterios, quien se dedicó á formar entre los 
vecinos de la ciudad el cuerpo de operarios, y en 1865 
fué ofrecida al público la imprenta con la primera pu- 
blicación que circuló en el Estado Trujillo, hecha en 
dicho establecimiento, y que dice así: 

"IMPRENTA EN TRUJILLO" 

" Notable era la falta de este elemento de civili- 
" zación y de progreso en este Estado, acaso el único 
"en la República que carecía de él. Mas de una vez 
" ciudadanos caracterizados, y las Legislaturas mismas 
"de la antigua Provincia, intentaron en vano su esta- 
blecimiento. La necesidad se hizo más urgente desde 
"que, constituido Trujillo en Estado Soberano, se vio 
" en el deber de bastarse á sí mismo para promover 
"el desarrollo de los fecundos gérmenes de riqueza y 
" prosperidad que encierra en su seno. Estas y otras 
" consideraciones me movieron á encargar una Impren- 
ta á los Estados Unidos de Norte América: después 



"de mil dificultades anexas á esta clase de empresas 
"y, contando con la cooperación de algunos ciudada- 
" nos, he logrado mi objeto. 

«Está, pues, la Imprenta en Trujillo en disposi- 
ción de funcionar. 

«Abrigo profundas esperanzas de que este esta- 
blecimiento, llamado por su naturaleza á producir 
"grandes beneficios al País, ha de servir únicamente 
"para dilucidar principios útiles á la sociedad, para 
"promover el desarrollo y progreso de las industrias, 
"para hacer conocer el Estado en el exterior y para 
"propagar, en fin, toda doctrina, toda idea que lleve 
"en pos de sí una mejora material ó intelectual. 

«Por más que la Imprenta sea hoy, por nuestras 
"instituciones, tan libre como el pensamiento á que 
"sirve de vehículo, no debe abusarse de ella. 

«¡Que nunca, en ningún caso, sirva ella entre 
"nosotros para engendrar odios y rencores: que no 
"traspase jamás con planta impura y atrevida el um- 
"bral del santuario doméstico: que no se convierta, en 
"fin, en un poste de difamación en que se exponga 
"al ciudadano á la vergüenza, porque entonces, lejos 
"de ser un elemento de civilización y de progreso, lo 
"será sólo de barbarie 

"Trujillo: Abril 27 de 1865. 

• Juan B. Carrillo Guerra.' 

Comprendía la prensa como una institución do- 
cente, como un vínculo de unión de los ciudadanos, 
como una aurora de eleusinas claridades, y nunca 
como la fragua que promueve incendios y alienta pa- 
siones. En tal virtud funda y sostiene con su peculio 
particular el primer periódico, interesante semanario 
que lleva á todos los ámbitos del País salutación de 



— 10 — 

paz, iniciativas de progreso y mensajes de fraternidad 
y de respeto mutuo. Este solo homenaje á las Letras 
Trujillanas bastaría para hacer de su nombre el punto 
de partida de la nueva era en el Estado Trujillo, ya 
que los tipos y la hoja periódica son el factor moder- 
no esencial de la cultura, del adelanto y de las trans- 
formaciones sociales. 

Un alto Cuerpo de la Nación dijo que era una 
"obra de recuerdo imperecedero en la vida intelectual, 
"moral y material de aquel Estado"; y al celebrarse 
el Primer Centenario de la Imprenta en Venezuela, un 
grupo de intelectuales de Mérida, presidido por el no- 
table escritor señor Doctor Don Tulio Febres Cordero, re- 
memoró las importantes tareas de la Imprenta del 
señor Carrillo Querrá, llamada «Imprenta Trujillana», 
donde vieron la luz 22 periódicos y se fundó el arte 
tipográfico, antes desconocido en el Estado Trujillo. 



El 8 de Abril de 1872 se instaló solemnemente 
en la ciudad de Trujillo la Junta Nacional de Instruc- 
ción Primaria y Superior, bajo la Presidencia de Don 
Juan Bautista Carrillo Guerra. Sólo cuatro escuelas 
existían en todo el territorio del Estado. La Diputación 
Provincial había dictado un Acuerdo en 1844 creando 
la primera escuela de niñas, Acuerdo Legislativo que 
cumplió puntualmente el Gobernado? de la Provincia, 
General Cruz Carrillo, inaugurando en 1845 la Escuela, 
con una competente institutora, la señora Josefa Gra- 
jales de Dupuy, traída expresamente de Maracaibo; la 
segunda escuela la había creado el Concejo Departa- 
mental en 1869; la tercera, la Jefatura Civil y Militar 
de Trujillo en 1870; la cuarta, el Concejo Parroquial 
en 1872. En la creación de estas tres últimas escue- 



— il- 
las, se advierte ya, bien de relieve, la influencia que 
ejerció el señor Carrillo Guerra. Pero nada destaca 
su persona como su perseverante labor civilizadora de 
más de 30 años en la Presidencia de la Junta Nacio- 
nal de Instrucción Primaria y Superior, que desde 1904 
fué llamada Consejo Nacional de Instrucción Pública. 
y limitando el Código, desde entonces, la jurisdicción 
de éste, solamente, á los Colegios Federales y á los 
Institutos de Instrucción Superior. 

El 28 de Febrero de 1873 hacía meses que es- 
taban en ejercicio treinta y cinco escuelas de varones 
y diez escuelas de niñas. De las nuevas escuelas (sin 
incluir las cuatro escuelas primitivas) funcionaba una 
en la Cárcel Pública, para los soldados de la guarni- 
ción y los presos por delitos comunes. 

El censo' de 1856, vigente todavía en 1873, le 
asignaba á la Provincia de Trujillo 106.122 habitantes, 
de los cuales recibían la instrucción primaria 2.057 
alumnos (sin incluir en este número el plantel ni los 
soldados de la guarnición y los presos por delitos 
comunes) en las siguientes escuelas: cuatro en la 
ciudad de Trujillo, cuatro en Valera, dos en Boconó, 
dos en Carache, dos en Escuque, dos en Betijoque, 
dos en la Quebrada Grande, dos en Chegendé, dos en 
San Lázaro, dos en Libertad, dos en La Plazuela, y 
una escuela en el seno de cada una de estas pobla- 
ciones: San Jacint?), Pampán, Pampanito, Monay, San- 
ta Ana, San Rafael, Sabanalarga, Motatán, Mendoza, 
La Mesa, La Mata, La Unión, Sabanalibre, Ceibita, Tos- 
tós, Niquitao, General Ribas (Las Mesitas), San Miguel, 
Burbusay, Campo Elias, La Concepción y Bolivia. 

"Faltan," dice el señor Carrillo Guerra en 1873, 
"por proveerse de escuelas las Parroquias de La Puer- 
"ta y Jajó en el Departamento de Valera, la de Cuicas 



12 



"en el de Carache, y la de La Ceiba en el de Betijo- 
"que, bien que para la de esta última localidad está 
"formado y aprobado el Presupuesto. En Monte Car- 
"melo, del Departamento Escuque, se instaló la escue- 
"la de varones el 2 de Febrero último." 

Los alumnos de aquella época y de las sucesi- 
vas generaciones recuerdan con alta complacencia la 
interesante figura de Carrillo Guerra, quien, al fran- 
quear el dintel' de las escuelas, las que él había inau- 
gurado todas personalmente, era saludado por ellos con 
sonrisas de filial afecto, á las que correspondía él con 
la suya, siempre paternal. El silencio y la atención 
reinaban en las filas de los alumnos; que nunca, de- 
lante de aquel ciudadano, nadie traspasó los linderos 
del respeto. El inquiría el adelanto de los niños por 
medio de exámenes parciales; alentaba á los Precep- 
tores en el cumplimiento de sus deberes; tomaba noti- 
cia fiel de los alumnos que estaban matriculados y de 
los que asistían con puntualidad, de la higiene del 
local, de los textos de enseñanza, del número de asisten- 
tes pobres y desvalidos para suministrarles gratis los li- 
bros; hacía inscribir á muchos rehacios, los cuales iban por 
la primera vez á la escuela merced á sus influencias 
y amistosas gestiones, y se detenía en la lectura del 
inventario de la escuela, llegando en su afán de com- 
pletar el modesto mobiliario, á regalarles mesas, ban- 
cos, mapas, tribunas, pizarras, etc., etc. En los días de 
exámenes generales los presidía con puntualidad, y en 
los actos igualmente solemnes de la distribución de 
diplomas y premios, jamás faltaba para el estudiante 
de aptitudes su diploma ó premio, y hasta para la 
humilde medianía tenía su compasiva frase de congra- 
tulación y estímulo, y también su premio, que consis- 
tía casi siempre en un texto de enseñanza que le ser- 



— 13 — 

vía para continuar en él sus estudios del año venidero. 

Desde 1872 observaban las escuelas su Regla- 
mento interior, útilísimo folleto que revela la más 
acabada regla de conducta pautada por la Junta de 
Instrucción Primaria. Y como no hay progreso sin 
grandes luchas, el lento desarrollo de la instrucción 
primaria en el Estado Trujillo, donde había que hacer- 
lo todo, nos lo dice una publicación que circulaba 
entonces, y de la cual tomamos las siguientes consi- 
deraciones: 

" Aquí tenemos que reconstruir el edificio esco- 
" lar. ¿Por qué no crear en el Colegio una escuela para 
"formar preceptores? 

"Entre las remoras de la enseñanza debe enu- 
" merarse la escasez de hombres competentes para 
" desempeñar honradamente y con suficiente espíritu 
" público las funciones cometidas á la Junta Parro- 
quial y Departamental de Instrucción Primaria. No 
"hay una sola Junta Parroquial que cumpla con sus 
"sagrados deberes. No hay en las escuelas un solo 
"niño llevado allí por gestiones de la Junta: no hay 
"una sola que se reúna una vez á la semana ó al 

"mes para asuntos de sus atribuciones Pocos 

"son los ciudadanos que toman interés en hacer guerra 
"á la ignorancia por medio de las escuelas y en de- 
"belar la barbarie á fuerza de difundir la luz en los 
"entendimientos. * 

"Otro inconveniente no menor proviene del aban- 
dono de los padres de familia, de los cuales unos 
"son tan ciegos, que no comprenden las ventajas de 
"!a escuela; tan avaros, que no quieren perder ni un 
"instante la ayuda material de sus hijos; tan mezqui- 
"nos, que no cercenan el pan para educarlos; y los 
"otros los ponen en la escuela, y no vuelven á saber 



— 14 — 

"de ellos, ni averiguan si concurren, ni solicitan lo que 
"les hace falta, y se contentan con saber que están 
"matriculados, y los más se enconan por que se les 
"corrige. A los exámenes no concurre un solo padre 
"de familia, y los que jamás faltarían á las diversio- 
nes públicas, no se dignan asistir á la festiva solem- 
"nidad de un examen de primeras letras. Son muy 
"malos ciudadanos! 

"Las autoridades y empleados locales son igual- 
" mente responsables de estos obstáculos con que tro- 
pieza la enseñanza primaria. ¿Han formado el censo 
"de los niños de 7 á 15 años? ¿Hacen que se ma- 
triculen los niños de su Parroquia? ¿Aplican la 
"multa impuesta? ¿Envían siquiera los estados pres- 
critos? ¿Visitan las escuelas? ¿Estimulan á los 
"niños, á sus padres, al preceptor? Nada de eso! .... 

"Abandonemos ya la cansada cartilla y el no 
"menos abrumante Catón de San Casiano y busque- 
" mos otros medios de enseñanza, de mayor eficacia 
"por sus prontos y seguros resultados. El señor Don 
"<J. Sarmiento, Presidente de la República Argentina, 
"expone al señor Ministro de Relaciones Exteriores de 
"Venezuela la noticia circunstanciada del sistema de 
" enseñanza primaria adoptado en aquellas regiones 
"australes, hela aquí: 

"Este método de enseñar economiza tiempo y 
" ofrece más en breve opimos frutos. 

«Ya no puede tolerarse, dice el autor del folleto, 
"por más tiempo que un niño vegete tres y más años 
"aprendiendo las primeras letras. Las materias de la 
"enseñanza obligatoria se trasmiten hoy á cualquier 
" niño, y con la mayor perfección, en solo un año. 

"El pueblo que no lee, que no anda en pos de 



— 15 — 

" libros ó periódicos para leer, que yace indiferente 
"para con los adelantos de la prensa, dista muy poco 
"del estado de barbarie; y tiempo es ya de que Tru- 
"jillo se ponga á larga jornada de esos páramos in- 
telectuales, donde no medra el entendimiento ni flo- 
recen las ideas." 

Este folleto circuló profusamente entre los direc- 
tores de las escuelas y Juntas Parroquiales y Depar- 
tamentales, con el modesto nombre de " Advertencias 
á los encargados de la Instrucción Primaria." Lleva 
en su carátula principal el sello de la Presidencia de 
la Junta Nacional de Instrucción Primaria y Superior 
del Estado Trujillo; fué editado en la Imprenta Truji- 
llana, lo mismo que el Reglamento Interior de las Es- 
cuelas. 

En presencia de los brillantes exámenes de las 
escuelas de niñas concibió Carrillo Guerra la espe- 
ranza de fundar el primer Colegio de Niñas en el Es- 
tado Trujillo. 

"Caracas: Julio 1° de 18S2. 

"Señor General Juan B. Carrillo Guerra. 

"Trujillo. 

"Apreciado Señor y amigo: 

"iie tenido el gusto de imponerme de su favore- 
cida del 12 de ¿unió último. 

"La condecoración acordada á usted está muy 
"merecida por sus servicios á la causa de la Instruc- 
ción, de manera que no ha habido bondad de mi 
"parte, que deba usted agradecerme. 

"Por ahora creo difícil la creación del Colegio de 
"Niñas de que usted me habla, pero sí sería conve- 
liente pedirlo para cuando sea oportuno, y debería 
"usted dirigirse al Ilustre Americano, junto con el ma- 



— 16 — 

"yor número de personas respetables de esa localidad. 
"Así creo que sería muy probable la concesión del 
"plantel, en lo cual me interesaré cuanto pueda. 

"Acepto el ofrecimiento de su apreciable amistad 
"y me suscribo 

"Su affmo. amigo y S. 5. 

Aníbal Domínici." 

No contento con mover estos elementos sociales 
del Estado en el sentido de una excitación directa al 
Gobierno Nacional, se trasladó Carrillo Guerra perso- 
nalmente á Caracas, llevando la petición de la Junta 
Nacional de Instrucción Primaria y Superior, y con sus 
bien dirigidas gestiones obtuvo la promulgación del 
Decreto Ejecutivo de 28 de Setiembre de 1883, firmado 
por el General Guzmán Blanco, Presidente de la Repú- 
blica, y refrendado por el Doctor Aníbal Domínici, 
Ministro de Instrucción Pública, creando el Colegio Na- 
cional de Niñas de Trujillo. 

El 10 de Noviembre de 1883 circulaba en la Ciu- 
dad de Trujillo y en todos los pueblos del Estado la 
siguiente tarjeta, que reprodujo El Trujillano, en su 
número 349. 

"La Junta Inspectora del Colegio de Niñas de 
"esta Ciudad, tiene á honra invitar á usted para la ins- 
talación del referido Instituto, acto que se efectuará 
"el domingo 11 de los corrientes, á las 2 de la tarde, 
"conforme al programa adjunto. 

"Trujillo: Noviembre 10 de 1883. 

"El Presidente, 
Jcan B. Carrillo Guerra." 

"Instalación del Colegio de Niñas de esta Ciudad," 
es el nombre del editorial de El Truj Ulano, número 350, 
correspondiente al 17 de Noviembre de 1883. 



— 17 — 

Allí se lee: 

"Después de haberse dado lectura al Decreto crea- 
u dor del Instituto y á otros documentos oficiales por 
"demás importantes, la Banda Trujillana de los jóvenes 
"Vásquez ejecutó algunas piezas de música con admi- 
rable maestría. Luego el señor Juan B. Carrillo 
"Querrá, que dirigía el acto como Presidente de la 
"Junta Inspectora, tomó la promesa legal á los em- 
pleados del Colegio y leyó el discurso inaugural, si 
"visiblemente conmovido por el contento de que estaba 
"lleno su corazón generoso, sí con la propiedad de 
"quien sabe, no sólo lo que dice, sino la manera de 
"decirlo. El señor Carrillo Querrá era interrumpido 
"de instante á instante por palabras de aprobación y 
"aplausos .... El señor Carrillo Guerra llevó á Ca- 
"racas la solicitud que hizo la Junta de Instrucción 
"Popular al Gobierno Nacional, para pedirle el referi- 
"do Colegio. Que cumplió satisfactoriamente su encar- 
"go lo prueba exhuberantemente el vivo interés que 
"tomó para venir, como vino, con las manos llenas. 
"De hombres así quisiéramos nosotros contemplar 
"poblado el mundo, para ver luz por todas partes y 
"sombra en ninguna." 

DISCURSO (*) 

pronunciado por el Señor Juan Bautista Carrillo Guerra, 

Presidente de la Junta de Instrucción Popular, al declarar inaugura- 
do el Colegio de Ninas de Trujillo, el 11 de Noviembre de 1883. 
"Señores: 
"Reputo como uno de los instantes más solemnes 
"de mi vida y de mayor júbilo y satisfacción para mi 
"espíritu, éste en que, como Presidente de la Junta Su- 
" perior de Instrucción Popular, me toca la altísima hon- 
"ra de inaugurar el Colegio de Niñas de Trujillo, con 

(*) Publicado en El Trujillano, número 350, de 17 noviembre de 1883. 



— 18 — 

"que la munificencia del Ilustre Americano, Regenera- 
dor y Presidente de la República, acaba de favorecer 
"á esta Sección. 

"La mujer, Señores, como la piedra fundamental 
"del hogar, es el eje de la familia y el sustentáculo 
''de la sociedad; y educarla, instruirla y formar su cora- 
"zón en las saludables máximas de la moral y del tra- 
"bajo, es asegurar la felicidad de aquélla y propender 
"al engrandecimiento de ésta. Siempre y dondequiera 
"que la mujer ha sido acatada y respetada y ha ocu- 
"pado puesto de honor en el santuario del hogar, el 
"hombre ha sido digno, virtuoso y honorable, como que 
"es ella la que forma el corazón de los hijos y les 
"inspira, con las ideas del deber, el sentimiento de lo 
"grande y de lo bello. La historia de todos los tiempos 
"y de todas las Naciones confirma esta verdad. La be- 
licosa Esparta, que daba á sus mujeres una educación 
"varonil, fué cuna de aquellos fieros guerreros que 
"jamás dieron la espalda al enemigo; la soberbia Roma, 
"de tan acendrada virtud como levantado patriotismo, 
"no podía menos que producir aquellos severos repú- 
"blicos, que hicieron de su patria la Señora del Orbe; 
"mientras que pueblos como Turquía, donde la mujer 
"es tratada como cosa y vive recluida sin considera- 
"ciones, sin intervención alguna en la educación de la 
"familia, vejetan tristemente entre los tormentos de la 
"ignorancia y la barbarie. 

"Por esto, señores, la merced otorgada á Trujillo 
"por el Ilustre Americano, dotándolo con un Colegio de 
"Niñas, es de aquéllas que dejan empeñadas la grati- 
tud de los Pueblos de una manera perdurable. Tru- 
"jillo se ha distinguido siempre por la modestia, vir- 
"tud y laboriosidad de sus matronas, que sabrá en lo 
"sucesivo, ya que existe este plantel donde las niñas 



— 19 — 

"han de perfeccionar sus naturales dotes, dar ensan- 
che á las felices facultades de su espíritu y adquirir, 
"con el cultivo de la inteligencia, ese cúmulo de ini- 
"mitables gracias que proporciona una buena educación. 
"Bendigamos, señores, la benéfica mano que viene á 
"regar la fecunda simiente de la ilustración entre 
"nuestras hijas. 

"Y sea dicho de paso, aunque no parezca de 
"oportunidad. Este es ciertamente el principal y más 
"valioso, pero no el único de los dones que Trujillo 
"debe al genio providencial de Guzmán Blanco. El, y 
"solo él, pudo, con la habilitación del Puerto de La 
"Ceiba, libertar nuestra Agricultura y nuestro Comer- 
"cio de los gravosos pechos que por tantos años y 
"contra todo principio de justicia, de conveniencia y 
"de política, hiciera gravitar sobre ella la pesada mano 
"de la arbitrariedad y el monopolio. Gracias á Guzmán 
"Blanco, nuestras incipientes industrias, libres de tra- 
"bas y tributos, se desarrollan de una manera extraor- 
dinaria á la sombra de esta benéfica, de esta santa 
"paz, de este orden admirable, que sólo su incontras- 
"table voluntad hubiera podido asegurarnos por sobre 
"tantos elementos anárquicos y disolventes que han 
"venido minando nuestra existencia social. 

"Disimuladme, señores, esta digresión, que es 
"de estricta justicia y emanación espontánea, sincera y 
"desinteresada de mi gratitud hacia el grande Hombre. 

"Antes de terminar, permitidme, señores, hacer 
"honorífica mención del digno é ilustrado Ministro de 
"Instrucción Pública, señor Doctor Aníbal Domínici, 
"que autoriza el Decreto de erección de este plantel y 
"que con tan feliz acierto secunda en el Gabinete las 
"altas miras del Ilustre Americano sobre educación 
"popular. 



— 20 — 

"Y es también de oportunidad dedicar, en ocasión 
"tan solemne como la presente, un recuerdo de agra- 
decimiento al inteligente, patriota y progresista señor 
"Doctor Martín <J. Sanabria, quien, en calidad de Mi- 
nistro, tuvo la gloria de refrendar el inmortal Decre- 
to de 27 de Junio de 1870, creando la instrucción 
"popular, primer paso de este asombroso y rápido 
"progreso que ha transformado la República. 

"Señoritas Directoras: Señores Catedráticos: yo os 
"felicito muy cordialmente por la altísima cuanto me- 
recida honra que habéis alcanzado del Ilustre Ameri- 
"cano al designaros para presidir este Instituto. Em- 
"pero, tened entendido que grande y muy grande es la 
"responsabilidad que gravita sobre vosotros. Venís 
"á sustituir á las madres de nuestras hijas en la de- 
dicada labor de cultivar la inteligencia y formar el 
"corazón de esas tiernas niñas en que cifra sus es- 
peranzas el pueblo trujillano: para ello necesitáis 
"desplegar asiduidad y constancia, una gran suma de 
"prudencia y de dulzura á la par que de severidad. 
"Afortunadamente no sois novicios en el difícil cuanto 
"noble ministerio que se os encomienda; frutos ópi- 
"mos habéis cosechado ya como gaje de vuestra con- 
sagración á la enseñanza; y yo espero, como Presi- 
dente de la Junta Superior de Instrucción Popular, 
"que el rango que hoy asume este plantel, pasando á 
"ser Instituto Nacional, sea para vosotros y para vues- 
tras alumnas un nuevo estímulo que os haga redo- 
blar vuestras tareas. La gratitud de los verdaderos 
"trujillanos habrá de ser vuestra más preciada recom- 
"pensa. 

"Declaro solemnemente inaugurado el Colegio de 
"Niñas de Trujillo." 

Quien así se expresaba sin otros móviles que el 



— 21 — 

bien de su nativo suelo, debía tener encendida en el 
alma la llama de la fé y poseer en grado eminente 
la excelsa virtud del patriotismo. 

Para el 11 de Octubre de 1883 asistían á las 
escuelas Federales 3.000 niños en la Sección Trujillo, 
y se inauguraba el Colegio de Niñas con número con- 
siderable de alumnas matriculadas, entre las que reco- 
gemos estos nombres: María Salinas Troconis, María 
Eugenia Pulgar, Teresa Chuecos Miranda, Sara Troco- 
nis, Guadaiupe Carrillo Márquez, María Briceño Iturrie- 
ta, Elvira Parilli, Sofía Briceño, Concepción Perozo, Er- 
nestina Pimentel, María del Carmen Márquez, Catalina 
Carrillo, Angela Braschi, María Ester Fonseca, Trina 
Márquez, Fernanda Carrillo, María Braschi Cazorla, Ma- 
ría del Rosario Uzcátegui, Ernestina Añes, María de los 
Angeles Valera, María Briceño Tirado, etc., etc. 

Fué elegida Directora del Colegio la señorita Eloísa 
Fonseca; Subdirectora, la señorita Betsabé Valera Mar- 
tínez; Profesor de escritura y Gramática Castellana, el 
Bachiller José Félix Fonseca; de Historia y Geografía, 
el Bachiller Francisco de Paula Martínez, nombres de 
alto prestigio en el apostolado de la enseñanza; de 
Francés é Higiene doméstica el distinguido médico, 
graduado en la Universidad de Caracas, Doctor Juan 
Pedro Chuecos Miranda. 

La Junta Inspectora formó oportunamente las 
ternas para que el Ministerio eligiera los Profesores, 
redactó el Reglamento Interior del plantel, y su Presi- 
dente, en unión del Secretario, presidía los exámenes 
anuales, visitaba mensualmente el Colegio, y todas las 
alumnas, sin excepción, rendían exámenes parciales de 
las materias que iban cursando, de cuyas pruebas de 
suficiencia y visitas se levantaba un acta, que era re- 
mitida en copia al Ministerio de Instrucción Pública; 



— 22 — 

elaboraba los cuadros trimestrales, autorizaba el Pro- 
grama de exámenes generales y señalaba día para la so- 
lemne distribución de los diplomas y premios, etc., etc. 
Iguales obligaciones desempeñaba cumplidamente en el 
Colegio Nacional de Varones. Sostenía numerosa co- 
rrespondencia con el Ministerio del ramo y con los 
directores de las escuelas situadas en ios Distritos y 
Municipios ya mencionados; verificaba tanteos mensua- 
les en la caja de la administración de las Rentas de 
Instrucción Pública, cargo que ejerció con acrisolada 
honradez el ciudadano José Melpómene Isea; escribía 
el Informe que remitía anualmente al Ministerio. 

Ese informe desde 1872 condensaba la paciente 
labor de los doce meses, y rompiendo los moldes de la 
antigua rutina, é inspirado en métodos y sistemas mo- 
dernos para la enseñanza, que había traído directamente 
de Europa, exhibía casi siempre un estudio comparativo, 
con inteligentes observaciones y mejoras progresivas, 
adecuadas al País, que al correr de los años se fueron 
convirtiendo de simples esperanzas en realidades evi- 
dentes. Así, y debido á Carrillo Guerra, tuvimos clases 
de idiomas vivos, de Historia Natural y de Pedagogía 
en el Colegio Nacional . de Varones; Escuela Federal 
anexa al Colegio; clases de Canto y Piano, en el Cole- 
gio Nacional de Niñas; conferencias en la Escuela Bolí- 
var, censo escolar, etc., etc. 

En la casa mercantil J. Carrillo Querrá, un 
empleado de la casa llevaba en un libro especial la 
laboriosa contabilidad de las pensiones y suplementos 
para los estudiantes del Colegio Nacional de Varones, pro- 
cedentes de los Distritos Boconó, Carache, Valera, Es- 
cuque, etc., etc.; algunos del Tocuyo, Distrito del Estado 
Lara; de Timotes, Distrito del Estado Mérida; de Gua- 
nare, Capital del Estado Portuguesa. Ejercía igual tra- 



— 23 — 

bajo ad-honorem en el libro de giros, á fin de situar 
mensualmente en Caracas fondos suficientes para los 
hijos del Estado Trujillo que cursaban estudios mayores 
eu la Uniuersidad Central. Posteriormente, se aumentó 
ese traslado de fondos con el ingreso de algunos estu- 
diantes trujillanos al Colegio Villegas y á la Escuela 
Politécnica. Nunca llegó á cobrarles la casa J. Carrillo 
Guerra á los padres de los estudiantes ninguna comi- 
sión por esa contabilidad, ni interés mensual alguno 
por las sumas avanzadas á sus hijos, sin previa pro- 
visión de fondos: el Jefe y fundador de la casa así lo 
había ordenado. 

Revisaba mensualmente el señor Carrillo Guerra 
con creciente atención esos dos libros, que considera- 
ba él como la clave del caráctar íntimo del estudiante 
y de su conducta presente y futura. Esa prueba la 
complementaba con la de los exámenes parciales y 
generales, que siempre presidía, y con los informes 
que de Caracas le trasmitía el Doctor Arístides Rojas, 
sobre los estudiantes de Trujillo, y aún con la corres- 
pondencia de éstos mismos, que cultivaba con especial 
cariño, y ya con tales elementos auténticos formaba 
concepto pleno del joven y no lo olvidaba jamás. ¡Cuán- 
tas veces logró modificaren tiempo oportuno cualquier 
extravío ó falta de aplicación, por órgano de los pa- 
dres del joven, de sus profesores ó encargados, ó de 
directas y eficacea intervenciones personales! Véase 
una prueba de lo que venimos exponiendo: 

"Caracas: Diciembre 14 de 1875. 

"Señor Juan B. C. Guerra. 

"Trujillo. 
"Mi querido Don Juan: 

"Reposa en mi poder la suya muy grata de 22 
"del pasado, que recibí por el último correo. 



— 24 — 

"Ciertamente que en mi carta le ofrecí la lista de 
"los trujillanos que obtuvieron premios en la distribu- 
"ción de ellos, que tuvo lugar el 8 del corriente mes; 
"pero hoy tengo un inconveniente para cumplir mi 
"promesa, y es que, como la mayor parte, con injusti- 
"cia, han sido relegados á los terceros premios, no 
"quiero que vayan ellos á suponer que yo aspiro á 
"que me sirvan de pedestal para elevarme, haciéndo- 
"los aparecer ante los ojos de usted como pequeños. 
"Ahora bien, como Carlos y yo fuimos los más favo- 
recidos, le diré que él obtuvo el primer premio en la 
"clase de Leyes Nacionales, en suerte conmigo y con 
"otros; que yo obtuve el primero en la clase de De- 
"recho Político, y siete más en las otras, entre ellos 
"cuatro dedicados por los Profesores. En conclusión, 
"he sido favorecido moral y materialmente, porque á 
"más del honor, inmerecido por cierto, he agregado 
"ocho obras á mi escasa librería. Aparte de lo que 
"dice relación con el Ilustre Americano, que se hallaba 
"presente, y me felicitó al salir con palabras cariño- 
"sas que le habrían agujoneado la vanidad á otro que 
"no tuviera como yo la conciencia de su falta de me- 
recimientos 

"Suyo affmo. 

Pedro J. Saavedra. 

íntimos amigos, el padre de este malogrado jo- 
ven, llamado á ser lumbrera de la Ciencia si la muerte 
no lo hubiese arrebatado en la flor de la edad, y el señor 
Carrillo Guerra, había cursado aquél latinidad y filo- 
sofía en el Colegio Nacional de Varones, de Trujillo, y 
Carrillo Guerra lo había acogido paternalmente en su 
casa, en la cual había vivido como un hijo del hogar- 
En esa atmósfera de cordialidad tan constante, y por 
tantos años respirada, Pedro José Saavedra asimiló 



— 25 — 

mucho del carácter, de la cultura y del alma del se- 
ñor Carrillo Guerra. 

Es tradicional su liberalidad con los estudiantes 
sobresalientes y de buena conducta, y se realzaban 
más ante sus ojos, si estaban abatidos por las incle- 
mencias de la pobreza ó por la muerte de sus padres 

Al concurrir en 1898 el señor Carrillo Querrá 
al Senado de la República, donde ejerció la primera 
Vice-Presidencia de ese alto Cuerpo, trabajó hasta con- 
seguir que el Colegio Nacional de Varones, de Trujillo, 
fuese elevado nuevamente á la merecida altura de Co- 
legio Nacional de Primera Categoría. 

Feliz el noble patriarca trujillano, porque la Pro- 
videncia le concedió celebrar las bodas de plata del 
Colegio Nacional de Niñas, cuyo acto, que fué de gala 
esplendorosa para Trujillo, lo presidió él en represen- 
tación del Ministro de Instrucción Pública y también 
en su carácter de Presidente del Consejo de Instruc- 
ción Pública Nacional. 

El Paladín, semanario político, editado en la ciu- 
dad de Trujillo, le dedicó las columnas del número 33, 
correspondiente al 21 de noviembre de 1908, con este título: 

"En el XXV aniversario del Colegio Nacional de Niñas 
de Trujillo. Homenaje á sus benefactores." 

Allí aparece el Decreto creador del Colegio, el Pro- 
grama de la instalación, la lista de las alumnas ma- 
triculadas, los Dipiomas de la Medalla de Honor con- 
cedida por el Presidente de la República para que la 
usaran en nombre de la gratitud popular, los distingui- 
dos servidores de la Instrucción Pública, Juan Bau= 
tista Carrillo Guerra, Francisco de Paula Martínez y 
Eloísa Fonseca; y un Acuerdo de la Legislatura del 
Grande Estado Los Andes, declarando á la señorita Fon- 
seca acreedora á la gratitud del Estado. 



— 26 — 

El semanario aludido contiene también la reseña 
de las bodas de plata del Colegio y el Discurso 
de Orden pronunciado por el señor don Juan Pablo 
Bustillos. En tan solemne ocasión salieron de los la- 
bios de este elocuente orador y distinguido hombre de 
Estado, las siguientes palabras: 

"En este local resplandeciente de luz, de belle- 
zas, piedras preciosas, flores, encumbradas represen- 
taciones de los Poderes Públicos, del Clero y la 
Sociedad, con el pueblo; en este ambiente de esencias, 
perfumes y aromas exquisitos, se realiza la feliz 
coincidencia de que, habiéndole correspondido al señor 
don Juan Bautista Carrillo Guerra instalar este Co- 
legio en su fecha clásica, 11 de Noviembre de 1883, 
con el carácter de Presidente de la Junta de Instruc- 
ción Popular de aquel tiempo, ahora sea él mismo 
quien, con el de Presidente del Consejo de Instrucción 
Pública Nacional, en representación del honorable se- 
ñor Ministro del ramo, nos congregue aquí á celebrar 
sus Bodas de Plata. 

u Yo he dicho, señores, que los hombres de inte- 
ligencia superior no envejecen ni mueren, porque la 
inteligencia es luz y ésta sólo se apagará en el cata- 
clismo universal de los mundos. En testimonio de 
esta verdad, aquí tenemos al honorable señor Carri= 
lio Guerra, emblanquecida la cabeza por el armiño de 
los años, pero joVen en sus ideas, bresco en sus en- 
tusiasmos por la instrucción de la juventud, causa 
predilecta de sus afectos, culto y religión de su cariño, 
á la cual ha consagrado todos los afanes de sus días 
y todas las vigilias de sus noches, ya en su carácter 
particular, ya como Concejal y ya como Presidente que 
ha sido de casi todas las Juntas de Instrucción que 
han funcionado en el Estado: aquí lo tenemos, firme y 



— 27 — 

"constante en su entrañable amor á este suelo, por 
"cuyo buen nombre, crédito, honra, bienestar y gloria, 
"siempre lo ha empeñado y jugado todo: íntegro en sus 
''energías de impulsador del trabajo y luchador infati- 
"gable del progreso; y veámoslo también envuelto en 
"la esplendente aureola que rodea á los bienhechores 
"públicos, con la plácida sonrisa de quien siente la 
"íntima satisfacción de palpar, compensadas con el goce 
"del aprecio general, y de las simpatías, aplausos, ben- 
diciones y gratitudes populares, sus grandes y gene- 
irosas acciones " 

"Señor Don Juan Bautista Carrillo Guerra, Pre- 
sidente del Consejo de Instrucción Pública Nacional y 
"Representante del honorable señor Ministro de Instruc- 
ción Pública: 

"Con el cariño con que miro vuestras obras y 
"acciones, porque son obras y acciones de bien, os 
"doy mis cordiales parabienes, porque con la patrióti- 
ca ayuda del Gobierno y de la Municipalidad del Dis- 
trito; con la decidida, inteligente, eficaz y entusiasta 
Coadyuvación de la Junta Directiva, tan dignamente 
"presidida por el Venerable Presbítero Doctor Estanislao 
"Carrillo, y con el lujoso concurso del aura pública que 
"á todas partes os acompaña, habéis celebrado esplén- 
dida y suntuosamente las Bodas de- Plata del Colegio 
"Nacional de Niña^, si creación del Gobierno Federal, 
"obra de vuestras solícitas gestiones, diligencias y es- 
cuerzos, y de los empeños de vuestras valiosas influen- 
cias." 

El 23 de Febrero de 1909 presidió Carrillo Gue= 
rra la última sesión del Consejo de Instrucción Públi- 
ca, reunido con la totalidad de sus Vocales. El Secre- 
tario manifestó que el objeto de la reunión era consi- 



— 28 — 

derar el Informe que el Presidente del Consejo había 
nuevamente elaborado, el cual sería remitido al Ciu- 
dadano Ministro de Instrucción Pública, si merecía la 
aprobación del Cuerpo. Fué el último de su larga labor 
civilizadora y, una vez leído y puesto en discusión, lo 
aprobó por unanimidad de votos el Consejo. 

Después de dar cuenta de los exámenes genera- 
les de todos los Colegios, aboga allí Carrillo Guerra 
por que se le restituya al Colegio Nacional de Varones 
la facultad para conferir grados de Bachiller en Filoso- 
fía; por el restablecimiento de la clase de música en el 
Colegio Federal de Niñas; por los diplomas y premios 
anuales, de origen oficial, y la distribución de ellos en 
acto público y solemne, para impulsar el estímulo de 
los estudiantes; por la extinción de la empleomanía con 
la fundación de escuelas de artes y oficios; por la crea- 
ción de Escuelas Normales para formar Preceptores; 
por la jubilación para los Profesores, en la enseñanza 
primaria, en la secundaria y en la superior, del Estado 
Trujillo; por la fundación en el Estado de una Escuela de 
Comercio; por el aumento del Presupuesto de todos los 
Colegios Nacionales; por la subvención más liberal para 
el Colegio Vargas de Valera, y una dotación mensual 
para los Colegios privados San Luis, de Escuque, y 
Santo Tomás de Aquino, de Valera, porque, según las 
propias palabras de Carrillo Guerra, esas tareas requie- 
ren consagración absoluta, "y no es prudente, caritativo 
"ni humano que vivan y mueran en estrecha situación 
" pecuniaria estos nobles adalides de la civilización." 

Declara que en 1899, al ejercer el Poder Supremo 
del Estado, "entre otras obras de utilidad permanente 
"se crearon, reglamentaron y dotaron, con verdadera li- 
beralidad, muchos establecimientos de enseñanza y 
"todavía existen algunos de los de aquella época, como 



-29 — 

c'el que dirigen las distinguidas señoritas Almarza 
'Trato, que por el número de alumnas, las materias de 
''enseñanza, lo importante del edificio en que funcio- 
"nan, la asiduidad de las preceptoras y el adelanto de 
"las niñas, más parece Colegio Federal que Escuela de 
"Segundo Grado." 

Y termina recomendando á las clases directoras 
'' el deber en que están de ilustrar al pueblo para que 
"ejerza con mayor acierto todos sus derechos, y descu- 
"bra, como los grupos humanos más civilizados del 
"planeta, el magno secreto de su prosperidad futura." 

El había colaborado también en la fundación y 
sostenimiento de varios Institutos particulares, como el 
que abrió en su casa de habitación el señor Don Ra- 
fael María Urrecheaga para el estudio completo de los 
idiomas Francés, Inglés y Alemán; el Colegio Mendoza^ 
que fundó en Trujillo el señor Don Carlos Alberto 
Díaz; el Colegio de las Hermanas de la Caridad, de 
Santa Ana. Y había fundado la instrucción á domici- 
lio con el Profesor de Música, señor José María Pino, 
para la Música; con el inimitable Don Edmundo Añes 
Casas, para el estudio de la Gramática Castellana, Arit- 
mética y Geografía; con el señor Virgilio Martini, para 
el estudio del Italiano; con el señor Clemente Lamus, 
para la Caligrafía y la Música; con el señor Juan Jaime 
Lera, para el estudio del Francés, y los ejercicios de 
Gimnacia y de Esgrima, etc., etc., etc. 

En el mes de Julio de 1909 concurre á los exá- 
menes del Colegio Federal de Varones y á los del Co- 
legio Federal de Niñas, que fueron los últimos que 
presidió. 

Su avanzada edad y los quebrantos de salud no 
le permiten ya en el mes de Agosto de 1909 desem- 
peñar cumplidamente el cargo de Presidente y de Vo- 



— 30 — 

cal del Consejo de Instrucción Pública, y remite su 
renuncia el 7 del mismo mes al Ministerio de Instruc- 
ción, concebida en términos breves y sencillos, con la re- 
publicana modestia que pudiera hacerlo un servidor de 
reciente fecha: 

"He servido ese puesto, dice Carrillo Guerra, 
"con el cariño que en todos los días de mi vida he 
"profesado á un ramo en que están cifradas las espe- 
ranzas de bienestar, sosiego y engrandecimiento de 
"la Patria." 

El Ciudadano Ministro de Instrucción Pública, 
Doctor Samuel Darío Maldonado, le dice el 19 de Agos- 
to de 1909: 

"En atención á que los motivos expresados por 
"usted son justos, se le acepta la renuncia de dicho 
"cargo. Aprovecho la oportunidad para dar á usted, 
"á nombre del Gobierno Nacional, las más expresivas 
"gracias por los servicios que ha prestado en el ramo 
"de la Instrucción." 

El que emprenda la luminosa tarea de escribir la 
historia de la Instrucción Pública en Venezuela, aun- 
que no lleve en el alma altas aspiraciones de justicia, 
tendrá siempre que detener con reverencia la mirada 
ante la eminente figura de Carrillo Guerra, que en- 
cendió la luz de la Instrucción en los horizontes todos 
de su país natal. 



El 27 de Abril de 1881 quedó abierta al servicio 
público, en la ciudad de Trujillo, la oficina del Telé- 
grafo Nacional. Se inauguró en la casa que es hoy 
del Doctor Leopoldo Baptista, entre las esquinas de la 
Torre y de la Rosa. 

Constantes gestiones, ya en sus viajes á Caracas 



— 31 — 

ya en su correspondencia particular, habían hecho Juan 
Bautista Carrillo Querrá y Santana Saavedra, para 
que el Gobierno Nacional ordenara la prolongación del 
Telégrafo hasta los Estados Trujillo y Mérida, por lo 
menos. El contratista señor Martínez León, el Direc- 
tor de la obra señor Julio H. Bermúdez, el Adminis- 
trador ó Cajero, señor Juan Julia, al pisar tierra truji- 
llana, hallaron espléndida y entusiasta colaboración en 
el señor Carrillo Guerra: facilidades para recibir en 
Trujillo el dinero que le giraba el 'Gobierno Nacional; 
trasporte del material en sus bestias de carga, á fletes 
ínfimos; bestias de silla, peones, caporales expertos^ 
madera para los postes, casas de alquiler para insta- 
lar las oficinas, etc., etc. 

Fué el 27 de Abril de 1881 un gran día para 
Trujillo. Y ¡coincidencia feliz! lo había sido también 
el 27 de Abril de 1865, cuando quedó abierta al ser- 
vicio público la primera Imprenta, entre las mismas 
esquinas de la Torre y de la Rosa, y en la casa que 
es hoy de la Sucesión de los inolvidables señores Don 
José Manuel Urdaneta y Doña Chiquinquirá Lucena 
de Urdaneta. 

Después de trasmitidos los despachos oficiales, 
los primeros telegramas particulares fueron los de Ca= 
rrillo Guerra, participando á sus amigos de fuera del 
Estado la trascendental noticia. En Maracaibo no había 
aún oficina telegráfica, y la trasmitió por carta á sus 
numerosos amigos y al comercio de aquella localidad. 

El entusiasmo patriótico, el íntimo regocijo de 
Carrillo Guerra en aquel gran día para el progreso 
del Estado, lo demostró también con actos de particu- 
lar agasajo á sus amigos y relacionados de la ciudad 
y á los representantes del Gobierno. 

De Valera continuó la obra Julio fi. Bermúdez, 



— 32 — 

hasta la frontera, uniéndonos con el Telégrafo de Co- 
lombia. 

"Maracaibo: Mayo 4 de 1881. 

" Señor Juan B. C. Guerra. 

"Trujillo. 
"Estimado señor y amigo: 



"Celebramos que esa Capital ya esté en comuni- 
cación telegráfica con la Capital de la República, y nos 
'alegramos de que esta obra de tanta trascendencia 
'por fin se ha llevado á cabo. Al mismo tiempo le da- 
'mos nuestras más expresivas gracias por sus bonda- 
dosas ofertas de mandar venir por conducto de usted 
'cualquiera noticia de importancia, y le aseguramos 
'que gustosamente nos valdremos de sus valiosos 
'servicios, esperando que tales noticias nos sean de 
'mutuo provecho para usted como para nosotros. 

"Sus afectísimos 5. 5. y amigos, 

SCHIMILINSCKY & C^ " 

La época era de alentadoras perspectivas, y se 
veía nuevo y potente todo el progreso acumulado en 
los dos lustros anteriores: librería en la casa J. Carrillo 
Querrá: (.*) correo especial del comercio entre Mara- 
caibo y Trujillo: escuelas: rápida vía de comunicación 
entre Boconó y Trujillo por el Páramo de la Cristalina: 
mejora notable de los demás caminos públicos: pavi- 
mento de las calles: primeras aceras, de ladrillo unas, 
y las otras de laja: instalación de faroles para el alum- 
brado publico con luz diamante: "Glorieta" en la plaza 
Bolivar de Trujillo: matadero, para el beneficio del ga- 
nado: erección de los cementerios de la Chiquinquirá 

(*) Ese departamento y el de tienda se llamaba "El Totilimundi," y 
desde esta fecha hasta 1892 fué socio de la casa el señor Magín Briceño. 



— 33 - 

y de la Matriz, éste último vecino al antiguo y con su 
capilla: Hospital de Caridad del Estado: Hospital de 
Lázaros: puentes: escuela filarmónica: centros literarios, 
etc., etc., etc. 

En la creación y construcción de las obras apun- 
tadas, fué Carrillo Guerra fundador ó colaborador, ya 
como ciudadano particular, ya en su carácter de Presi- 
dente de la Junta de Fomento del Estado, ya como 
Presidente ó Vocal del Concejo Municipal del Distrito 
Trujillo. A su nombre se unen en este recuerdo pos- 
tumo algunos trujillanos y extranjeros que, al escribirse 
la historia de Trujillo, figurarán llevando su grano de 
arena á la obra del progreso. 



Continuaban las visitas á Los Andes de sabios 
alemanes: Karsten, Linden, Gorning, Frunck, Schlin; y 
el 11 de julio de 1881 sale de Maracaibo con altas 
recomendaciones del comercio para Carrillo Guerra el 
botánico T. Arnold, quien visita por primera vez la Cor- 
dillera Trujillana para estudiar su vegetación, á fin de 
iniciar la exportación de plantas vivas para Europa. 

Cuatro años después el Doctor W. Sievers, sabio 
geógrafo y naturalista, hoy profesor de la Universidad 
de Würzburg, recorre todo el Estado Trujillo y pasa á 
Mérida y Táchira. Al escribir su primera obra, llama- 
da "Venezuela," qu? publicó en Hamburgo en 1888, la 
cual es hoy muy consultada, y figura en las primeras bi- 
bliotecas de Europa y Norte América, y en las capita- 
les de la América Central y Sur -América, dice á la 
página 112: 



"Trujillo es una pequeña ciudad de unos dos mil 
"seiscientos habitantes, pero bien construida y aseada. 

3 



— 34 — 

"Últimamente en 1886 sufrió un fuerte temblor, que 
''probablemente dará lugar á mejoramientos. La ciu- 
"dad está embellecida con dos iglesias grandes; las 
"casas particulares son muy extensas y algunas deco- 
radas con elegancia. En Trujillo fui excelentemente 
"acogido por el señor Juan Carrillo Querrá, antiguo 
"comerciante, extraordinariamente culto y agradable. 
"Es muy digno de especial mención." 



Ya se oye por la primera vez en las montañas 
de Trujillo el saludo de la locomotora despertando en 
los corazones los más nobles propósitos de paz y de 
trabajo. 

Algunos patriotas de la ciudad de Trujillo le ha- 
bían pedido al Libertador, como el más señalado ser- 
vicio al progreso regional, el camino de recuas que 
conduce á La Ceiba. (Véase á O' Leary.) 

Trabajaron sin descanso en él, desde 1825, los 
Gobernadores de la Provincia, logrando abrir una vía, 
regular en verano, anegadiza y peligrosa en tiempo de 
lluvias, hasta La Ceiba y Moporo. 

Desde 1870 concibieron Carrillo Guerra, Pedro 
Póu y Antonio Braschi la fundación de un ferrocarril 
que, partiendo de La Ceiba, llegara al barrio de la 
Otra Banda, de la ciudad de Trujillo: desde entonces 
nacieron las primeras gestiones, litrcítándolas por natu- 
ral prudencia al ramal inicial de La Ceiba hasta Saba- 
na de Mendoza. Se hacía nesesario el Ferrocarril pa- 
ra el abaratamiento de los fletes: por costar una carga de 
Trujillo hasta La Ceiba en ocasiones trece pesos para su 
conducción; por el aumento del fruto exportable, el ca- 
fé; por las numerosas importaciones de mercancías, víve- 
res, &; por los malos caminos, donde anualmente se per- 



35 



día un número considerable de frutos, bestias y peo- 
nes; por el paludismo, que escogía sus víctimas casi siem- 
pre entre la clase proletaria; por la incomodidad de las 
posadas del tránsito; por las dificultades para la mo- 
vilización del dinero y objetos de gran volumen entre 
Maracaibo y los pueblos del interior; por las torturas 
y peligros que sufría el pasajero, acosado á veces por 
toda clase de inclemencias; por la inseguridad del iti- 
nerario entre Trujillo y Maracaibo, y viceversa, y por 
el anhelo de racional progreso, el noble impulso natu- 
ral, de pueblos inteligentes y virtuosos. 

Trasladados á Caracas el señor General Francis- 
co Vásquez y el señor Don Policarpo Esteva, propuso 
este antiguo comerciante de Trujillo, en 30 de abril de 
1878, al Gobierno Nacional, la celebración de un con- 
trato, cuyas bases presentó, para la construcción de 
un Ferrocarril desde La Ceiba hasta Sabana de Men- 
doza, para explotarlo él y los accionistas por el ter- 
mino de 60 años, y concediendo el contratista el 10% 
de las utilidades líquidas de la Empresa á las rentas 
del Estado Trujillo. Dicha solicitud fué escrita con le- 
tra del señor General Vásquez, lo mismo que las ba- 
ses del contrato. 

El 7 de Mayo del mismo año retiró el señor 
Esteva su proyecto de contrato, aduciendo para ello 
razones justas. m 

El 8 de Mayo de 1878, los señores Benito Ron- 
cajolo y Antonio Aranguren le proponen al Ejecutivo 
Nacional casi el mismo contrato, reservándose entre- 
gar solamente el 5% de las utilidades líquidas de la 
Empresa á las rentas del Estado Trujillo. Ese contra- 
to lo aprobó el Congreso el 31 de Mayo de 1878, y 
caducó por no haber iniciado los contratistas el traba- 



— 36 — 

jo en el término de ciento ochenta días que les seña- 
ló el Gobierno. 

El 17 de Marzo de 1880 celebra el señor Benito 
Roncajolo un contrato con el señor Ministro de Obras 
Públicas, Doctor Jesús Muñoz Tébar, para la construc- 
ción del Ferrocarril, desde La Ceiba hasta Sabana de 
Mendoza. Fué aprobado por el Congreso el 10 de 
Abril de 1880. 

El señor Roncajolo da principio á los trabajos 
de exploración y trae sus primeros materiales con di- 
nero suministrado por Carrillo Guerra y Antonio Bras- 
chi, sin devengar interés. En el mes de Setiembre de 
1880 llega á La Ceiba el primer cargamento constante 
de 300 toneladas de rieles de acero, herramientas, ca- 
rros, etc, etc, y se pone al frente de los trabajos el 
señor Severino Norza, como director científico. 

El 6 de Noviembre de 1881 celebra el señor 
Roncajolo con el Gobierno del Estado Trujillo, presi- 
dido por el General Juan Bautista Saavedra, un con- 
trato en virtud del cual toma en arrendamiento la 
Aduana durante el tiempo de la construcción del Fe- 
rrocarril. 

El 28 de Junio de 1882 le dice Don Andrés 
Roncajolo á Carrillo Querrá: 

" Ha de saber que mi padre se venía de la Ca- 
"pital después de haber hecho una representación al 
"Gobierno, la cual el General Guarnan le había ofre- 
cido resolverla favorablemente, por lo tanto, su pre- 
sencia no siendo indispensable, se venía, y llegó á 
"Curazao el 17. En esa Isla se vio con el amigo Don 
"Antonio Braschi, y en presencia de la urgencia de la 
"prórroga del contrato indicada por él y por usted, se 
"devolvió el día siguiente otra vez para Caracas, á 
"fin de agenciar personalmente su solicitud. Es con- 



— 37 — 

"veniente que usted le ponga un telegrama en un 
"sentido de manera que lo pueda mostrar al General 
"Guzmán Blanco; y este Magistrado resolver enton- 
ces más pronto el asunto." 

La solicitud pidiendo el señor Roncajolo la pró- 
rroga del contrato, fué redactada por el señor Braschi 
en Curazao. El Gobierno Nacional concedió la prórro- 
ga el 4 de Agosto de 1882. 

El 20 de Noviembre de 1882 dice Don Antonio 
Braschi, en carta á Don Benito Roncajolo, desde Cura- 
zao: 

"Los ingenieros tienen miedo á la fiebre amarilla. 
"Los grandes Banqueros consideran el negocio pequeño, 
"y ahora se trata con otros, para ver si se lleva á 
"cabo. La lucha es fuerte, dice Gorgoza; pero hay que 
"tener fé en la realización del Ferrocarril, como la tiene 
" Juancito." (Así llamaba Braschi á Carrillo Querrá). 

Don Benito Roncajolo dice á Carrillo Guerra, 
desde Maracaibo, en carta del 13 de Diciembre de 1882: 

" Yo, como usted, no tengo ninguna duda de que 
"los señores Braschi y Gorgoza terminarán el negocio á 
" satisfacción de todos nosotros. Le remito copia de la 
"carta que con esta fecha le escribo al señor Braschi, 
"porque ciertamente no puede ser mejor el terreno 
"que tan bien se presta para la construcción de la línea 
"férrea. Tenga usted la bondad de mandar orden para 
"que me entregues los señores Schmilinscky # C ., por 
"cuenta de usted, los primeros $ 300 de sus nuevos 
"suplementos. Estas cuotas mensuales de usted se 
"aplicarán á la continuación de los trabajos del cami- 
" no, reparaciones del edificio de la Aduana y compo- 
"sición del Granero." 

Y Don Andrés Roncajolo escribe desde La Ceiba 
sin fecha á Carrillo Guerra: 



— 38 — 

"Es indispensable que hagamos un supremo es- 
cuerzo, contamos con usted y el amigo Braschi, que 
"no nos abandonarán. En ésta, muchas personas me 
" preguntan constantemente para saber el resultado. 
"A todos les contesto que la negociación va bien, que 
"pronto tendremos los ingenieros, que el amigo Bras- 
"chi y usted están al frente de la Empresa, la cual 
"forzosamente debe organizarse." 
"Ciudadano Ministro de Obras Públicas: 

"Benito Roncajolo, extranjero, residente en la Sec- 
"ción Zulia, Estado Falcón, ante usted conforme á de- 
"recho y con la consideración debida represento para 
" decir: 

"Como Contratista del Ferrocarril de La Ceiba á 
" Sabana de Mendoza, en la Sección Trujillo, Estado de 
" Los Andes, me eucuentro autorizado para traspasar 
"con aprobación del Poder Ejecutivo el contrato refe- 
rente á dicha Empresa. Con tal motivo ocurro al 
"Gobierno, por el respetable órgano de usted, en soli- 
" citnd de aquella aprobación, para llevar á efecto el 
"traspaso legal de dicho contrato en favor de los sé- 
niores Juan B. Carrillo Guerra y Antonio Braschi, 
"quienes quedan comprometidos á dar cumplimiento 
" al contrato en todas sus partes, dentro del término 
" de catorce meses, que falta aún para entregar la obra 
"concluida. Y yo, Juan Bautista Carrillo Guerra, 
"vecino de Trujillo, por mí y á nombre del señor An- 
"tonio Braschi, manifiesto: "Que, previa la aproba- 
ción del Gobierno, estoy dispuesto á aceptar el tras- 
"paso del contrato indicado, aceptando del mismo 
"modo la responsabilidad que es consiguiente, así por 
"la falta de cumplimiento del contrato, como por la 
"representación que ejerzo á nombre del señor Bras- 
"chi. 



— 39 — 

"Dígnese usted, señor Ministro, dar cuenta de 
"esta solicitud al Ilustre Americano, Presidente de la 
"República, para la resolución á que haya lugar. — Ca- 
"racas: Agosto 20 de 1883. — B. Roncajolo. — Juan B. C. 
"Guerra." 

En la Gaceta Oficial, número 3.039, fué publicada 
la siguiente Resolución: 
"Estados Unidos de Venezuela.— Ministerio de Obras 

"Públicas. — Dirección de Vías de Comunicación, de 

"Acueductos y Contabilidad. — Caracas: Agosto 21 

"de 1883.-20° de la Ley y 25° déla Federación. 
" Resuelto : 

"Considerada en Gabinete la solicitud de los se- 
" ñores B. Roncajolo y Juan Bautista Carrillo Guerra, 
"por sí y á nombre del señor Antonio Braschi, para 
"que el Gobierno apruebe el traspaso que Roncajolo 
" ha hecho á Carrillo Guerra y Braschi del contrato 
"celebrado con el primero en 17 de marzo de 1880 
"para la construcción de una línea férrea, desde el 
"Puerto de La Ceiba á Sabana de Mendoza, en la Sec- 
"ción Trujillo, cuyo traspaso hace Roncajolo, fundado 
"en el artículo 1° del mismo contrato, el Presidente de 
"la República, con el voto afirmativo del Consejo Fe- 
"deral, ha tenido á bien dar su aprobación al referido 
"traspaso, con todos los deberes y estipulaciones es- 
tablecidos. • 

"Comuniqúese y publíquese. 
"Por el Ejecutivo Federal. 

R. Azpurúa." 

En vista de los esfuerzos de Carrillo Guerra, 
Braschi y los Roncajolo, el General Guzmán Blanco, 
Presidente de la República, hace concesiones de prórro- 
ga á los nuevos contratistas y acuerda á los tra- 



— 40 — 

bajos de la Empresa una subvención mensual de dos 
mil bolívares, desde el 4 de marzo de 1884. 

El I o de mayo de 1885 llega el Ferrocarril á San- 
ta Polonia. El 12 de setiembre, los trabajos del cami- 
no siguen con actividad: se clavan de 50 á 60 rieles 
diariamente, que dan 250 á 300 metros de camino; se 
colocan de 300 á 400 durmientes por día, de vera to- 
dos ellos; desde Monagas la línea es una recta perfecta; 
en ciertos puntos se aleja á 750 varas del camino real; 
hay que luchar con el desmonte que descubre en oca- 
siones toda clase de animales ponzoñosos, que amila- 
nan y hasta causan la muerte á los trabajadores; cien 
hombres se ocupan en la obra. 

"La Ceiba: setiembre 29 de 1885. 
"Señor Juan B. Carrillo Guerra. 

"Trujillo. 
"Mi querido Don Juan: 
"Como los rieles están por El Horcón, (*) desea- 
Vía que indicara con fijeza el día de su venida, á fin 
"de pasar á ese punto con un wagón, para tener el 
"gusto de traerlo hasta acá, evitándole de esa manera 
"unas cuantas leguas á caballo. Sírvase avisar, aun- 
"que sea con un día de anticipación. 
"Su amigo, 

A. RoNCAJOLO." 

En la prensa de Trujillo y del Zulia las mejores 
plumas de ambos Estados hacían gala de sus bri- 
llantes armas, para recomendar la naciente Empresa: 
El Trujillano, semanario que sostenía Carrillo Guerra 
con su peculio particular, era el gallardo abanderado 
de la propaganda: los comerciantes de Trujillo y La 
Plazuela la apoyaban con decisión inquebrantable, se- 

(') El Horcón, frente á la posesión de Don Antonio Aranguren. . 



— 41 — 

ñalándose en esta última localidad Sinforiano Gonzá- 
lez, Briceño Hermanos, José Manuel y Juan N. Urda- 
neta: por la Aduana de La Ceiba, los primeros que 
importaron sus mercaderías fueron Carrillo Guerra y 
el Doctor Juan N. Urdaneta; después el señor Cons- 
tantino Murzi y otros comerciantes del Estado. Y todo 
á tiempo que algunos dueños de muías, y los que 
tenían intereses creados en Moporo, la hostilizaban con 
vigor, en tanto que el señor Antonio Fabiani, en lid 
jurídica contra Roncajolo en los tribunales del Zulia, 
la atacaba también. 

Grandes luchas y amarguras arrostraron Carri= 
lio Guerra, Braschi y los Roncajolo, con esa sistemá- 
tica oposición, y la no menos tenaz de la gente veci- 
na á la línea férrea, la cual en su ignorancia llegó 
hasta el frenesí, situando á martillo clavos en los rie- 
les durante la noche, y llevándose para leña de sus 
bohíos los durmientes que la mano del obrero infati- 
gable había dejado en el camino. Veían los unos en 
aquella máquina un objeto sobrenatural, "algo del otro 
mundo"; y los otros, la ruina de sus posadas para los 
peones y caporales que conducían cargas por esa vía. 

Ni el ejemplo de Carrillo Guerra, á la cabeza de 
la propaganda ferrocarrilera, siendo dueño de numero- 
sas recuas que le producían grandes rendimientos 
mensuales, acallaba las pasiones de algunos del gre- 
mio, que se creíaif, al establecerse el ferrocarril, honda- 
mente lesionados en sus intereses particulares: u No 
"estamos á esa altura de usar el lujo del ferrocarril," 
escribían los más atrasados del lugar, en ingenuas car- 
tas á Carrillo Guerra, "sigamos, compadre, con las 
muías y los burritos de carga para La Ceiba y Moporo." 

En cambio, un trujillano luchador, el General 
Francisco Vásquez, realiza un contrato para llevar el 



— 42 — 

ferrocarril del lugar donde se encontraba en 1885 hasta 
Sabana de Mendoza, en el término de un año. Anula 
el Poder Ejecutivo Nacional ese contrato; y por tras- 
pasos sucesivos llegan también á ser dueños de la 
Empresa en 27 de Octubre de 1885 los señores Ramón 
March y Adriano Saisse, y el primero de ellos, en co- 
laboración con los Roncajolo y Carrillo Guerra, pro- 
mueven la constitución de la Compañía. 

Vencidas con heroica y tenaz perseverancia tantas 
dificultades, después de enormes esfuerzos y sacrificios 
pecuniarios, allanando los inconvenientes del terreno 
y sufriendo con resignación en los campamentos de 
trabajo las enfermedades, particularmente las fiebres 
que se llevaron á la tumba muchos obreros, llegó el 
Ferrocarril á la Estación de Sabana de Mendoza, y se 
ofreció al servicio público el primero de enero de 1887. 

Realiza Don Benito Roncajolo en 1888 con el Go- 
bierno Nacional su contrato de prolongación entre Sa- 
bana de Mendoza y Motatán: continúa la lucha con 
los vecinos de esa nueva línea y con algunos dueños 
de muías, que llevan su mano destructora hasta quemar 
los puentes de madera: se abre al servicio público en 
Setiembre de 1895 la Estación de Motatán: celébrase 
con asistencia de Carrillo Querrá la Asamblea de Ac- 
cionistas del 2 de Agosto de 1895 en la ciudad de Tru- 
jillo para unir las dos Compañías, y en la Asamblea 
del 5 de Agosto del mismo año, á ¡a cual asiste tam- 
bién Carrillo Guerra, queda constituida en Trujillo, con 
domicilio en la propia ciudad, la Compañía Anónima 
"Gran Ferrocarril de La Ceiba," con un Capital de 
B. 8.000.000 divididos en 16.000 acciones al portador, 
de quinientos bolívares cada una. fié ahí la obra más 
trascendental de progreso que ostenta el Estado Tru- 
jillo. 



— 43 — 

Cuando los viajeros de las edades venideras atra- 
viesen esa línea ferroviaria de 81 kilómetros, que exis- 
te desde La Ceiba hasta M'otatán, al unir en su mente 
el recuerdo de Guzmán Blanco, los Roncajolo y demás 
civilizadores que hemos mencionado, aperecerá siem- 
pre en sus labios un voto de gracias, nacido de lo ínti- 
mo del alma, para los nombres de Juan Bautista 
Carrillo Guerra y Antonio Braschi, que concibieron la 
Empresa, que contribuyeron á su nacimiento, que asis- 
tieron á él, que fueron sus dueños, y que colaboraron 
en toda época hasta su término final. 



Tienen los pueblos, al igual de todo cuerpo hu- 
mano, sus dolores, tristezas, enfermedades y días de 
postración. 

En esas horas en que es necesario que el ciuda- 
dano se olvide del yo, y se lance al peligro con verda- 
dera abnegación de filántropo, siempre fué de los pri- 
meros el señor Carrillo Guerra. Durante la epidemia 
de fiebre amarilla de la ciudad de Valera, en 1853, él 
preside en Trujillo la Junta de Socorros, que con ma- 
no pródiga envió oportunos recursos á aquella ciudad. 
En 1854 preside la Junta de Saninad, cuando la epi- 
demia de viruela azota los campos y la ciudad de Tru- 
jillo. En 1887 aparece la epidemia de fiebre amarilla en 
la misma ciudad d» Trujillo, y, aterradas por ella, se 
van de la ciudad las principales familias á los campos 
y poblados vecinos, y hasta las autoridades civiles 
emigran llenas de espanto á la ciudad de Valera. 

El eminente profesional, sabio médico, Doctor Don 
Diego Bustillos, en su importante publicación intitulada 
La Fiebre Amarilla. — Estudio sobre la Epidemia de 
Trujillo de 1887 á 1889, se expresa así: 



— 44 



"El pánico cundió; las personas que pudieron 
"emigrar, lo hicieron de una manera precipitada y vio- 
Menta; las que no tuvieron manera de salir, quedaron, 
"pero llenas de terror y huyendo del que tenía la des- 
gracia de enfermarse; y los Magistrados encargados 
"de velar por la salud pública, en lugar de tomar me- 
"didas activas para impedir el desarrollo del mal ó 
"mitigar siquiera sus estragos, huyeron despavoridos, 
"dejando la ciudad en el más completo abandono, sin 
"autoridades, sin recursos, sin un cuerpo de policía si- 
guiera, que sepultara los cadáveres. Y luego, conta- 
"das eran las personas que se resignaban á acompa- 
"ñar y asistir á sus enfermos; casos se vieron de pa- 
"dres que abandonaban á sus hijos y de hijos que 
"abandonaban á sus padres." 

Pero, centinela de la caridad más pura, para pro- 
teger al pueblo y á las familias desvalidas que no han 
podido emigrar, allí queda en Trujillo Don Juan Bau= 
tista Carrillo Guerra, quien, en su carácter particular 
de ciudadano, crea, reúne y preside la Junta de Sani- 
dad y de Socorros; organiza la cuadrilla para la con- 
ducción de cadáveres á un cementerio especial; vigila 
personalmente el aseo de la población, forma un cuerpo 
de guardia para que la custodie, y dota con enferme- 
ros adecuados un hospital para la asistencia de la 
gente pobre. Allí quedan también en la ciudad: el ci- 
tado señor Doctor Diego Bustillos, < facultativo filántro- 
po; el señor Presbítero Rafael María Torres, humilde 
sacerdote, de eminente heroísmo, como los padres pri- 
mitivos de la Iglesia, el cual se ofrenda á la ciudad 
hasta caer sin vida; y al lado de ellos los modestos 
ciudadanos Doctor Jesús María Llavaneras, Edmundo 
Añez Casas, Máximo Briceño, Manuel Duran, José An- 
tonio Asuaje, Francisco Daniel Quintero, y otros, muy 



— 45 — 

pocos, que comparten con la ciudad desolada sus amar- 
gas horas de infortunio. 

¡Cuántas lágrimas enjugadas! ¡Cuántas víctimas 
arrancadas del seno del dolor y de la orilla del sepul- 
cro en esa incomparable lucha piadosa! ¡Cuánto di- 
nero sacado, sin pública ostentación, de la caja parti- 
cular del señor Carrillo Guerra, para socorrer á tanto 
desvalido, sin que su mano izquierda supiera lo que 
daba su derecha! 

Al cabo de dos años la ciudad abre sus puertas, 
libre ya del terrible flajelo, y Carrillo Guerra preside 
la fiesta de la ciudadanía, con que celebra alborozada 
la hora de transición feliz en que Trujillo ofrece, como 
opulenta primicia del Cielo, á todos sus hijos, salud, 
prosperidad y vida. 



En junio de 1890, preside la Junta Directiva del 
Centenario de Páez, con el mismo entusiasmo con que 
preside el de Sucre y el del General José Gregorio 
Monagas! Y así, con igual diligencia que en 1883, 
cuando llevó á Caracas, á la Exposición del Centena- 
rio del Libertador, los frutos y las industrias de la 
entonces Sección Trujillo, activa y colabora años más 
tarde, para mandar esos frutos é industrias, á la Ex- 
posición de París, de Chicago y de San Luis, obtenien- 
do en ellas diplomas honrosos y medallas especiales 
para los referidos productos. 

Introduce al Estado las primeras semillas de taba- 
co habano, trigo del Norte, café de Liberia, sarrapia, 
paja tucupén, caucho castilloa, etc., etc. 

Viaja en 1891 á los Estados Unidos de Norte 
América, y desde allí activa la fundación de la prime- 
ra escuela de Agricultura en el Estado Trujillo. Y 



— 46 — 

cuando ya con pasajes costeados por Carrillo Guerra 
se embarcaba un profesor inglés en un Puerto de Eu- 
ropa, estalla la revolución de 1892, y éste disuelve el 
contrato, alegando " que no cambia su domicilio pací- 
"fico por el de una Nación extranjera azotada por la 
" guerra." 

Después de 1892, serenado ya el horizonte polí- 
tico, laboran Carrillo Guerra y el Doctor Diego Busti- 
llos, como miembros de una Junta de Fomento, en el 
embellecimiento de la Iglesia Matriz de Trujillo. Los 
planos de todas las paredes: la pintura al óleo: la her- 
mosa portada: la erección de la elegante y sólida torre, 
que está al sur-oeste del templo: el pavimento de 
mármol, traído expresamente de Italia, en la goleta La 
Evarista (contratada por el señor Don Antonio Braschi) 
etc., etc., es obra de ellos, así como las reparaciones 
á la Casa de Gobierno y al edificio de la Cárcel Pú- 
blica. 



Para escribir sobre la administración que presi- 
dió en el Estado Trujillo el señor Don Juan Bautista 
Carrillo Guerra, " no hay que prosternarse, sino antes 
bien erguir el cuerpo y levantar el alma." 

Se hallaba en Caracas el señor Carrillo Guerra 
cuando estalló en la Sección Trujillo la revolución local 
del 11 de Mayo de 1898. Ella despertó en el gremio 
militar, con honrosas excepciones, una sed de repre- 
salias que desgraciadamente se acentuaron, con creciente 
desbordamiento, después del combate del 6 de Junio 
de ese mismo año, librado en Jajó. 

La prensa del País, especialmente la de Caracas, 
narraba casi todos los días aquellos excesos: muchos 
trujillanos asilados en los Estados vecinos y en la Ca- 



47 



pital de la República, anunciaban también, por la pren- 
sa, con frases de apasionado sectario, el estado aflicti- 
vo de sus intereses, la creciente estadística de la cri- 
minalidad y el malestar general de la ciudadanía: el 
huracán de las pasiones animaba con su constante 
impulso la hoguera que incendiaba y destruía á la fa- 
milia trujillana. 

En esas horas tan penosas aparece como iris de 
paz en la Primera Magistratura del Estado, el 9 de 
enero de 1899, ya en la edad provecta, el ciudadano 
que no había aceptado la Jefatura Civil y Militar de 
Trujillo en 1871; que se había excusado, por la pren- 
sa, de ejercer el destino de Diputado por el Distrito 
Boconó, á la Legislatura de Trujillo, en el período de 
1867; que no concurrió ni un solo día á la Legislatura 
de Los Andes, como Diputado por el Distrito Trujillo, 
en 1889; que había hecho borrar su nombre de plan- 
chas populares, para sustituirlo con el de sus amigos, 
en las repetidas ocasiones (antes de 1898) que sus 
conciudadanos quisieron llevarlo á las Cámaras Legis- 
lativas de la Nación; que no aceptó su candidatura á 
la Presidencia Constitucional del Grande Estado Los 
Andes en 1891, mirada con acentuada simpatía por el 
pueblo, anhelada por el Presidente entonces de la Repú- 
blica, Doctor Andueza Palacio, propuesta con amistoso 
empeño por el General José Manuel Baptista, Presidente 
á la sazón del Grarftie Estado, robustecida, para apoyar- 
la y sostenerla, por el General Juan Bautista Araujo. 
Hasta aquella fecha lo habíamos visto desempeñan- 
do solamente dos destinos de carácter político: en la 
Constituyente de Timotes, ocupando la Vicepresiden- 
cia del Cuerpo y defendiendo con entereza los dere- 
chos de Trujillo; y en el Congreso Nacional de 1898) 
en ejercicio de la Primera Vicepresidencia del Senado. 



— 48 — 

De las numerosas felicitaciones que recibió Carri= 
lio Guerra, escogemos la del respetabilísimo liberal, señor 
Don Pascual Casanova, que describe el presente y tiene 
la clara visión del porvenir! 

"Macuto: 17 de Febrero de 1899. 
"Al señor Juan B. Carrillo Guerra. 

Trujillo. 
"Mi siempre recordado y querido amigo: 

"Su apreciabilísimo hijo puso en rnis manos su 
6 atenta carta de 9 de Enero último. 

" Los remedios del olvido no los conocí jamás, no 
"recuerdo ya en qué libro leí esto, pero me apropio 
"esas palabras para dirigírselas á Trujillo, y poder 
"justificarme á mí propio de haber en algunos momentos 
"aplaudido su elección, en desagravio de la honra de 
" ese pueblo, puesto con sus derechos y sus intereses 
" en vergonzoso pregón por sus anteriores gobernantes, 
"que de corifeos de parroquia no debieron pasar. 

"Comprendo la cruel alternativa en que hubo de 
"fatigarse su espíritu, y la dura situación que no me 
"es lícito á mí ignorar, en que lo colocaron la certidum- 
"bre de exponer á pérdida total los últimos y ya bien 
"endebles elementos de civilización que no alcanzaron 
"á destruir los dominadores todavía de fecha reciente, 
"y la propia inmolación de usted. Prefirió usted sa- 
crificar su sosiego y su tranquilidad, cambiando las 
"noches de reposo por las de insomnios, la dulce 
"quietud del hogar por los sinsabores de la vida 
"artificial y tempestuosa [de la política, y se entregó 
"al sacrificio en holocausto al país de su nacimiento 
" y de sus afectos de toda la vida. Tenga Dios en 
"cuenta ese sacrificio para aligerárselo. 

"Por sabido se calla que yo lo acompaño con mi 
"corazón en ese batallar de todos los días, sin tregua 



— 49 — 

"ni descanso, — en el trabajo fatigoso y continuo de 
"reprimir con mano fuerte las pasiones aviesas y des- 
atentadas, — en esa anhelante ansiedad de restablecer 
"á la ley su imperio y darles señorío á las buenas 
"costumbres, — en la labor interminable de reprimir 
"osadías, — en la amargura de las decepciones casi 
"siempre ofrecidas por los que fueron sacados del 
" montón anónimo de la colectividad por la mano de 
"un Magistrado honrado, — en ese codicioso afán de 
"hacer el bien de los gobernados, sin poder realizarlo 
"en ocasiones por las hondas heridas que les fueron 
" inferidas á la moral política y á la social por algunos 
"años, teniéndose por el último el que acaba de pasar. 

"¿Qué indicaciones puedo hacerle yo, abstraído 
"en absoluto de la vorágine de la política, arrastrando 
"una existencia de más de tres cuartos de siglo, que 
"es ya mucho vivir, y alentando apenas bajo la férrea 
"mano de una enfermedad rebelde y martirizante, que 
"me tiene denunciado á la tumba? Mi espíritu toda- 
"vía enhiesto, lucha en vano, con los quebrantos del 
"cuerpo, agobiado con los años y los padecimientos. 

"Adiós, mi amigo, á quien estimo tanto y tan 
"sinceramente. Quiera el Cielo hacerle propicios los 
"días de su administración. 

"Ya en los lindes postreros de mi vida dedico 
"un cariñoso recuerdo á todos los honorables morado- 
"res de su hogar? que nunca he olvidado, si en el 
"alma quedaron grabadas las bondades y las atenciones 
"con que cautivaron para siempre mi reconocimiento. 

"No se han borrado de mi memoria sus exquisitas 
"muestras de amistad, y siento que se acábela vida sin 
" haber podido retribuírselas, como siempre lo he deseado. 

"'Su viejo amigo, siempre constante y leal, 

P. Casanova." 



— 59 — 

"J. B. CARRILLO GUERRA, 

"PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO TRUJILLO. 

"Trujillanos! 
"Al anunciaros la buena nueva de la autonomía 
"de Trujillo, mis brazos se abren para recibiros en 
"ellos á todos vosotros, y daros un abrazo de congra- 
tulación patriótica. 

"Y me ha correspondido á mí, el más humilde 
"de vosotros, presidir el nuevo Estado, por benévola 
"designación hecha por el ciudadano Presidente de la 
"República, comisionado al efecto por la honorable 
"Legislatura del extinguido Estado Los Andes, acep- 
tando hoy la honra que otras veces había declina- 

"do porque, nacido Trujillo á la vida 

"autonómica é independiente bajo los más favorables 
"auspicios, por el querer unánime de todos sus hijos, 
"he creído llegado el momento propicio para que to- 
"dos los trujillanos, sepultando en lo más hondo del 
"olvido sus querellas, escondiendo en lo más recóndi- 
to de sus corazones rivalidades mezquinas que em- 
pequeñecen y degradan, arrojando de sus hombros el 
"pesado fardo de los odios políticos, se den á la pa- 
triótica labor de apoyar y sostener una situación que 
"garantizará todos sus derechos y libertades, para con- 
seguir definitivamente la regeneración y felicidad de 
"estos pueblos, y presentar á la República el hermoso 
" espectáculo de un Gobierno benéfico y honrado, pro- 
gresista y bienhechor, potente por la fuerza de la 
"opinión y del derecho, y de un Pueblo sensato que, 
"reconociendo sus errores, se detiene al borde del 
"abismo, para empezar á trillar los rumbos serenos y 
"salvadores de la paz y de las leyes. 



— 51 — 

" En consecuencia, el Gobierno que tengo la hon- 
"ra de inaugurar, se inspirará en la política liberal 
"que viene desarrollando el Benemérito General An- 
"drade, como Jefe Supremo del Gobierno ..'....; 
"y la política interior, netamente liberal, en la más 
"excelsa significación del vocablo, de reconciliación, de 
"armonía y de confraternidad, para que así, apagada 
"la fúnebre pira de las pasiones, extintos los odios, y 
"aunados en voluntades y propósitos, podamos aco- 
" meter con probabilidades de éxito feliz la magna 
" obra de la regeneración del pueblo trujillano, para 
"levantarlo, nuevo Lázaro, de entre la hoguera, los es- 
combros y la ruina á que lo dejara reducido el Gran- 
"de Estado, y colocarlo en el pedestal de la grandeza 
"y de la gloria: para formar de él el Trujillo grande, 
"bueno y venturoso del porvenir, que vemos en las 
"exaltaciones del patriotismo, magnífico y glorificado, 
" redimido y excelso. 

"Trujillanos! 
" Si al fin de la jornada yo consiguiere el noble 
"y patriótico propósito, daré por bien empleado el sa- 
crificio que me he impuesto, abandonando la tran- 
quilidad apacible del hogar para echar sobre mis dé- 
"biles hombros la pesada carga del Gobierno; pero si 
"desgraciadamente así no sucediere, si no me oís, si 
"mi voz se pierde* en el desierto de la obsecación pú- 
"blica ó se hunde en el mar proceloso de las pasiones, 
"entonces habrá experimentado mi alma de patriota y 
"de liberal, el más rudo y formidable golpe, el más 
"terrible y desastroso desengaño, quedándome apenas 
" la grata satisfacción de haber cumplido austeramente 
"mis deberes, y la consoladora creencia de que maña- 
"na consignará la Historia en sus páginas, que hubo 



— 52 — 

"un hombre bien intencionado que luchó por la feli- 
"cidad de su suelo natal, que promovió la reconcilia- 
ción de los espíritus por la comunión excelsa del 
"derecho, que habló el lenguaje austero y sereno de la 
"razón y de la verdad, y que ardientemente quiso el 
"bien para todos sus conciudadanos! 

"Yo os puedo decir honradamente que, antes de 
"hacerme cargo del Gobierno he examinado mi con- 
ciencia, y la he hallado dispuesta á practicar el bien 
"y con grandes y formidables energías para implantar- 
"lo, y extirpar el mal; que he escudriñado mi corazón 
"y lo he encontrado vacío de odios, de prevenciones 
"y de deslealtades que pudiesen bastardear mis since- 
" ros propósitos; así, al confundiros en un fraternal 
"abrazo, será él como el signo de la alianza de un 
"pueblo entero para la práctica de la virtud, de la li- 
bertad y del derecho. 
"Trujillanos! 

"Ayudadme, pues, todos, á hacer un Gobierno 
"digno del noble y heroico Pueblo Trujillano, y á man- 
" tener la paz pública del Estado, la cual constituye el 
"bien por excelencia, y es el primordial deber que te- 
" nemos que cumplir para con nuestro benemérito Jefe, 
"el General Ignacio Andrade. 

"Trujillo: 9 de Enero de 1899. 

J. B. CARRILLO GUERRA." 

Reunida en Trujillo la Asamblea Constituyente, 
dictó la Constitución y Leyes reglamentarias y tuvo la 
honra de elegir Senadores al Congreso Nacional á los 
ciudadanos Doctor Diego Bustillos, Doctor Víctor Anto- 
nio Zerpa y General Jacinto Regino Pachano. El Con- 
sejo de Gobierno fué compuesto de los ciudadanos 
Generales Pedro Jugo, Pedro Linares y Federico León, 
muy importantes nombres del partido liberal. 



— 53 — 

La Constituyente facultó al Presidente para dictar 
el Código de Policía. Todo elogio es pequeño para la 
Constitución de 1899, obra del Diputado Don Juan 
Pablo Bustillos. 

Al despedirse los Constituyentes, dirigieron un 
manifiesto al Pueblo Trujillano, y, refiriéndose al Pre- 
didente del Estado, señor Carrillo Guerra, dijeron: 

"Vosotros todos conocéis á tan distinguido y vir- 
tuoso ciudadano, y sabéis bien cuánto tiene que es- 
merar Trujillo de su patriotismo, de su inteligencia y 
"de su corazón." 

En las elecciones populares resultaron elegidos 
Diputados al Congreso Nacional los señores Doctor 
Enrique Urdaneta Maya, Doctor José Rafael Pacheco, 
Doctor José María Gil y ciudadano León Febres Cor- 
dero. 

"Estados Unidos de Venezuela. — Estado Soberano de 
"Trujillo. — Secretaría General. — Circular N°. 5. — 
"Trujillo: 26 de Enero de 1899.-88° y 40° 
a A ¿os Jefes Civiles de Distritos. 

"Ocurren á este Gobierno reclamos y acusaciones 
"sobre desmanes y violencias cometidos en días no 
"muy anteriores, por comisiones armadas destinadas á 
"perseguir y capturar delincuentes ó en desempeño de 
"otros encargos concernientes á la mejor conservación 
"del orden público; y á intento de impedir su repeti- 
ción, se me ha mandado recordar á usted la Alocu- 
ción de esta Presidencia Provisional, fecha 9 de los 
"corrientes, en que se exponen los principios y bien 
"deliberados propósitos de esta Administración, la cual 
"aspira á fundar la paz en el estricto cumplimiento 
"de las leyes, en las prácticas de la libertad y del 
"derecho, en la aplicación severa de la justicia y en 



— 54 — 

"el respeto á las garantías individuales, cuyo goce 
"quiere, con voluntad enérgica y decidida y en modo 
"persistente é irrevocable, asegurar á todos los ciuda- 
danos, sean cuales fueren ó hubieren sido sus opi- 
niones, porque no concibe contento ni dicha plausi- 
bles cuando deja de ser común el disfrute de la fe- 
" licidad, cuando hay ciudadanos desheredados, oprimidos 
"y perseguidos, y cuando los regocijos de los unos 
"son para otros motivo de desazón y de tristeza. 
"Obrar de otra suerte sería defraudar esperanzas, pro- 
ducir desencantos y dar solemne mentís á los santos 
"dogmas de la República, en cuyo seno, al amparo de 
"sus libérrimas instituciones y á la sombra de su 
"glorioso pabellón, no deben existir diferencias de 
"igualdad y condiciones, que si caben en las miras y 
"cálculos de apasionamientos banderizos, no son, no 
"pueden ser aceptables por los actuales encargados 
"del Poder, cuyo ministerio ha de ser grande y augus- 
"to por sometimiento á los preceptos de la moral y 
"la virtud, y por el ejercicio de la imparcialidad en la 
"más amplia extensión. 

"La necesidad del sosiego público, el reposo de 
"las familias, la conveniencia general, la seguridad de 
"las personas en sus vidas é intereses y nuestro an- 
"tiguo crédito de pueblo culto, honesto, sensato, hon- 
"rado y laborioso, nos imponen la obligación de en- 
tregarnos á la vida del trabajo y la civilización, para 
" que sean grandemente fructíferos y prósperos los 
"bienes del recobro de nuestros derechos autonómicos 
"y para que, deponiendo, cada uno de por sí y todos 
"en conjunto, odios, rencores y pasiones, cerremos el 
" palenque de nuestras vergonzosas contiendas y pon- 
gamos fin, una vez por todas, al escenario sombrío 



— 55 — 

"y sangriento en que anteriormente se ha exhibido 
"este suelo á las miradas de la Nación, que asombra- 
" da y estupefacta ha contemplado tantos escándalos. 

"El ciudadano Presidente, con el vehemente an- 
"helo de trujillano apasionado del honor y renombre 
" de este pedazo de tierra, quiere hacer un gobierno 
"eminentemente patriarcal: quiere que la Ley sea bro- 
"quel y égida de amparo de todos los derechos, ga- 
rantías y libertades, y sólo se muestre inflexible para 
"reprimir abusos, castigar delincuentes y desarmar el 
"brazo de la arbitrariedad: quiere, con las ansias de 
"sus generosos sentimientos, que ni un solo ciudadano 
"se cuente excluido de los beneficios de su Adminis- 
"tración; y, persiguiendo esos saludables ideales, quiere 
"que todos los Representantes y Agentes del Poder 
"Público sean los primeros en dar ejemplo de noble 
" abnegación, llevando como ofrenda al ara sacrosanta 
"del futuro bienestar del Estado, la protesta de olvido 
"de sus propios agravios, y contrayéndose con esme- 
"rado interés á promover la unión, armonía y concor- 
dia de los ciudadanos de su juridicción. 

" Estas ideas y sentimientos no son dictados por 
"circunstancia y móviles del momento: ellos han sido 
"innatos en el ciudadano Presidente Provisional del 
"Estado, y bien así como han normalizado su conduc- 
ta en la vida privada, servirán de regla y pauta en 
"sus procederes d? Magistrado, práctica que, al par de 
"proporcionarle las complacencias del propio bien obrar, 
"preséntale ocasión de satisfacer las elevadas miras 
"del ciudadano Presidente de la República, quien se 
"afana y desvela por ver implantada en este territorio 
"una política de paz, orden, regularidad, cordura y 
"conciliación! 

"Y al trasmitir á usted estas indicaciones, he re- 



-56 — 

"cibido orden de excitar á usted, á fin de que, en esa 
"juridicción de su mando, trabaje á porfía para que 
"no se ejecute ningún hecho incorrecto que pueda 
"discordar en el concierto de la paz y traer al ánimo 
"del ciudadano Presidente, impresiones desalentadoras 
"é ingratas. 

"Dios y Federación, 

F. J. Jiménez." 

"J. B. CARRILLO GUERRA, 

"PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO TRUJILLO, 

" Considerando. 

"Que en algunos pueblos del Estado se cobran 
"impuestos y contribuciones onerosas y contrarias á 
"la Constitución y las Leyes; 

"Considerando: 

"Que en el estado actual de abatimiento de las 
" industrias, los pueblos no pueden sufragar otros im- 
puestos y contribuciones que las estrictamente indis- 
pensables para atender á las necesidades de su vida 
"gubernativa y administrativa; 

" Considerando: 

"Que no obstante la independencia del Poder 
"Municipal, algunas autoridades del orden civil, extra- 
" limitando sus facultades, se inmiscuyen en asuntos de 
"aquel ramo; 

"En uso de las atribuciones que me concede el 
" Artículo 4 o , de la Ley de 4 de los corrientes, regla- 
mentaria de la organización provisional de los Esta- 
"dos Los Andes y Trujillo, 

" Decreto : 

"Art. I o . — Desde la publicación de este Decreto 
"dejarán de cobrarse los Impuestos sobre la sal ma- 



— 57 — 

"riña y las muías que se ocupan en el tráfico de 
"mercancías, efectos y víveres, cualesquiera que sean 
"las corporaciones ó autoridades que los hayan de- 
" cretado. 

"Art. 2°. — Se prohibe el cobro en dinero de la 
"contribución para caminos, cuyo abono debe efectuar- 
le únicamente en trabajo, según la Atribución 17, 
"Artículo 36 de la Ley de 5 de Febrero de 1898, or- 
gánica del Poder Municipal. 

"Art. 3 o . — Se prohibe asimismo, á las autorida- 
des del régimen político, inmiscuirse en la recauda- 
ción ó inversión de las Rentas Municipales ó en la 
"administración de los intereses de ese orden. 

"La intervención que las leyes dan á dichas au- 
toridades en lo Municipal, debe limitarse á coadyu- 
var á la ejecución y cumplimiento de las ordenanzas, 
"reglamentos y acuerdos de los Concejos. 

"Art. 4 o . — Publíquese y circúlese. 

"Dado en el Palacio de Gobierno de Trujillo, á 
"23 de Enero de 1899.-88°. de la Ley y 40°. de la 
" Federación. 

"J. B. CARRILLO GUERRA. 

"El Sub-Secretario de Gobierno, 

F. J. Jiménez." 

"Telégrafo Nacional. — Caracas: 13 de Mayo 1899. — Las 

"11 a. m. 
"Para General J. B. C. Guerra. 

* "Trujillo. 

"fie sido informado de que en ese Estado acaban 
"de hacerse algunas prisiones, y le suplico á Ud. me 
"informe quiénes son los presos y la causa á que ha 
"obedecido ese procedimiento. 
" Lo saludo afectuosamente. 
"Su amigo, 

Z. Bello Rodríguez. 



— 58 — 

"Telégrafo Nacional. — Trujillo: 14 de mayo de 1899. 
"Para General Zoilo Bello Rodríguez, Ministro de Rela- 
" dones Interiores. 

"Caracas. 

" Defiero con sobra de placer á la exigencia de su 
"telegrama de ayer, informándole ser de todo punto 
"incierta la noticia dada á Ud. sobre prisiones ocurridas 
"en este Estado. 

" Le ruego con encarecimiento se sirva recabar de 
"los informantes los nombres de los presos para soli- 
" citar su paradero; y también que, haciendo justicia á 
"mi rectitud, honradez, integridad, tolerancia y benevo- 
lencia, cierre los oídos á los que están descontentos 
"porque esta administración ha abierto ampliamente las 
"puertas del Estado á todos los ausentes de él por 
"causas políticas: ha proclamado el imperio de garan- 
tías y seguridades absolutas para todos los ciudadanos, 
"sin excepción: ha hecho restituir á sus hogares mul- 
titud de personas que, acosadas por pertinaz persecu- 
ción, huían por montes y otros lugares: ha pagado el 
"presupuesto con toda puntualidad: ha salvado de la 
"ruina inmediata que los amenazaba, varios importan- 
"tes edificios; que por la persecución y captura de mu- 
"chos malhechores, ha franqueado el tráfico por las vías 
"públicas; que ha expulsado de la policía á los presi- 
diarios y criminales á quienes en oías críticos y aza- 
rosos se había confiado ese servicio con escándalo de 
"la moral social; que ha realizado algunas obras de 
"necesidad y utilidad públicas, y procurado por todos 
"medios secundar á la Administración Nacional en su 
"regeneradora política. 

" Crea Ud., Ciudadano Ministro, que yo no sacri- 
ficaría el reposo de mis postreros años y el crédito de 



— 59 — 

"mi humilde nombre, para convertirme en azote de mis 
"conciudadanos. Por el contrario, al aceptarlo, es por- 
"que aspiro á proporcionarles la mayor suma de bienes, 
"y á ratificar el aprecio y consideración con que general- 
mente me distinguen y el buen concepto en que el 
"País me tiene. 

"Soy su afmo. amigo, 

"JUAN B. C. GUERRA." 

Entre las obras de esta administración se recuer- 
da: el primer Código de Policía del Estado: escuelas: ad- 
ministración de justicia independiente y con buenos 
sueldos: primer reloj público, inaugurado en la torre 
sureste de la Iglesia Matriz de Trujillo: primera línea 
de teléfonos oficiales: composición y mejoras de los ca- 
minos públicos, de la Casa de Gobierno y de la Cárcel 
de Trujillo: traslación del puente de hierro, desde Mota- 
tan hasta la ciudad de Boconó: acantilado del cerro de 
Santa María, para preservar en tiempo de lluvia los 
edificios que demoran desde la esquina del Padre Mi- 
gue! hasta la esquina de la Regularización de la Guerra: 
imprenta para la publicación de los trabajos oficiales: 
organización de archivos: mobiliarios y códigos para las 
oficinas públicas: Juntas de Fomento en los Distritos 
y sumas erogadas y entregadas á dichas Juntas para 
emprender obras públicas en cada uno de ellos: fábrica 
de la Iglesia de San'Francisco: pago de cuotas á la suce- 
sión del señor Rafael Henríquez para la adquisición de 
la Casa de Gobierno: extinción de monopolios: baran- 
da de hierro para el jardín déla Iglesia Matriz: manejo 
de los caudales públicos con acrisolada pulcritud, etc., etc. 

Cuando más se ocupaba el Presidente de las obras 
públicas y de suavizar las pasiones con una política de 
concordia, suenan en el Táchira las primeras descargas 



— 60 — 

que anuncian la guerra de la Restauración, iniciada el 
23 de mayo de 1899. 

Salen de Trujillo hacia Mérida, con 250 hombres, 
por vía de La Ceiba y Santa Bárbara, el Comandante de 
Armas del Estado, general Rosendo Medina, y el Conse- 
jero de Gobierno, general Pedro Linares. Sufre un des- 
concierto el Gobierno de Mérida con la batalla del 
Zumbador y se sitúa en Timotes, y sale en auxilio de 
aquella plaza, con cien trujillanos, el general Pedro Jugo, 
Primer Vicepresidente, y elemento militar de alta valía 
en las esferas oficiales de Trujillo. 

Cuando se le participa al Presidente de la Repú- 
blica que el general Jugo había caído sin vida, el 28 de 
junio de 1899, en el combate de Las Cruces, le dice 
el general Andrade en telegrama al señor Carrillo Gue= 
rra : "Ha muerto el más gallardo de nuestros Jefes 
"de Los Andes." — El Ejecutivo Trujillano expidió un 
Decreto declarando duelo público, y en la Iglesia Matriz 
de Trujillo se celebraron solemnes honras fúnebres pre- 
sididas por el Gobierno. Un grupo de amigos, en sen- 
tida manifestación necrológica, le dijo: "Moderno Ger- 
"mánico! esperado, querido y deseado por esta histórica 
" ciudad, muerto en mala hora para la Patria y para 
"tus amigos ¡cómo llorarán amargamente los pueblos 
"del Estado Trujillo tu eterna ausencia!" Este duelo 
fué íntimo para el Presidente de Trujillo. 

"La Ceiba: julh) 4 de 1899. 

" Señor General Ignacio Andrade, etc., etc., etc. 

" Caracas. 

"Hoy recibí del general Juan B. C. Guerra 400 y 

"pico de hombres, 90 muías y un ganado. Siguen con- 
siguiendo el resto de bestias que me faltan y el com- 



— 61- 

"pleto de los 500 hombres. Estoy muy satisfecho de 
"la actividad y eficacia con que me cumple este amigo 
"nuestro todas las instrucciones de usted. 

"Su compadre y amigo, 

" Antomo Fernández." 

Salen de Trujillo otras expediciones pequeñas para 
el teatro de la guerra, y es la última de 250 trujillanos 
que con recursos del Gobierno de Trujillo se organiza, 
equipa y arma, y marcha hacia Mérida y sucumbe en 
Tovar á las órdenes del Doctor Rafael González Pacheco. 
Para esta expedición se reunieron en Trujillo más de 500 
hombres, pero el ciudadano Presidente de la República 
ordenó, por telégrafo, que sólo salieran 250 trujillanos. 

Se organiza un nuevo ejército de trujillanos para 
hacerle frente á la invasión de la Revolución Restaura- 
dora; y por orden del Presidente de la República sale 
de Trujillo á levantarlo, el 10 de agosto, en los Distri- 
tos del Norte del Estado, el Doctor y General Leopoldo 
Baptista. Casi á la vista del enemigo se arman y equi- 
pan esas fuerzas, en Carvajal, bajo el inmediato mando 
del Comandante de Armas, General Juan Antonio Gil 
Garmendia, y de los Generales Francisco Vásquez y 
Leopoldo Baptista. El 16 de agosto reciben el si- 
guiente telegrama del Presidente de la República. 

"Caracas: agosto 16 de 1899. — Las 3 y 30 p. m. 
"Señores Generales Juan B. C. Guerra, Gil Garmendia 

"y Francisco Vásquez. 

"Trujillo. 

"Repito á ustedes lo que por varias ocasiones 
"les he dicho: no creo que Castro venga á estrellarse 
"contra los esforzados y valerosos hijos de Trujillo, 
"pero en el caso de que él lo intentare insensatamen- 
"te, ustedes no deben combatir sino en la seguridad 



— 62 — 

"de triunfar, porque no hay necesidad de comprome- 
ter la vida de un soldado, ni de pérdida de una cápsula, 
"cuando con los recursos del Gobierno para destruir 
"esa facción, bastará con las operaciones que se com- 
" binen más adelante.— La vaquía y el denuedo de los 
"Trujillanos servirán á asediarlo en sus marchas, si 
"pasare de esa jurisdiccición, contando que él encon- 
trará su escarmiento indefectiblemente. Avísenme to- 
"do movimiento. 

ANDRADE." 

Estas fuerzas marcharon detrás de las del Gene- 
ral Castro. 

Varios días, al pasar por Motatán, procedente del 
Táchira y Mérida, el numeroso Ejército del Gobierno, 
que iba rumbo á Maracaibo y Caracas, el Jefe del 
Ejército le escribe á Carrillo Guerra, dándole las 
gracias por su esforzada colaboración. Dicho Ejército, 
según informes, constaba de 5.000 hombres. 
"Ejército Nacional de Los Andes. — Comandancia en 

"Jefe. — Cuartel General en Motatán á 25 de Agosto 

" de 1899.-89° y 41° 

"Señor General J. B. Carrillo Guerra. 

"Trujillo. 
"Mi estimado amigo: 

"fie leído su interesante correspondencia fechada 
"22 y 23 del corriente, que contesto. Doy á usted las 
"gracias por las benévolas frases que referentes á mi 
"persona emite usted en ellas. Hijo de la Causa Li- 
"beral, á la que todo lo debo, y tratándose de servir 
"al General Andrade, de quien tantas pruebas de cari- 
" ño vengo recibiendo, se unen mis deberes y senti- 
mientos para imponerme nuevos sacrificios en favor 
"de la paz de la República. 

"Yo comprendo perfectamente bien la difícil y 



63 — 



"delicada situación en que usted se encuentra, como 
"lo es en general la de cada una de las Secciones de 
"Los Andes, porque los intereses de los circuios loca- 
Mes son como una maza de plomo que sin quererlo 
"entraban la acción oficial y la van como asfixiando 
"hasta hacerla nula. Por eso hago justicia á los he- 
roicos y casi desesperados esfuerzos de usted y com- 
" prendo que concienzudamente no ha podido hacer 
"más. Mas, como yo en mi carácter de General en 
"Jefe de este Ejército llevo sobre mis hombros las res- 
ponsabilidades de la campaña, tengo muy á pesar 
"mío en más de una ocasión que sublevarme contra 
"la estrechez de los círculos en Los Andes, que en su 
"afán de preponderancia llegan hasta el caso de des- 
armarme los soldados que se quedan rezagados, tan 
"sólo para coger ese máuser y prepararse para futu- 
ros acontecimientos. Y es por e^to, amigo mío, y así 
"se lo he dicho al General Andrade, que la coopera- 
ción que he encontrado desde el Táchira hasta aquí, 
"con algunas honrosas excepciones, entre ellas la per- 
sonal de usted y la de González Pacheco, ha sido 
"siempre como á medias y que en lo general toda 
"arma que he venido confiando á los amigos, ha sido 
"arma perdida, pues en el acto desaparece. Y á estas 
"mismas consideraciones se debe en lo general la fal- 
"ta de actividad militar en la Cordillera. 

"Ahora sólo *me queda que lamentar que, por cir- 
cunstancias ajenas á mi voluntad, no se hubieran cum- 
"plido mis órdenes para enviar quinientos trujillanos 
"que con doscientos cincuenta que debía dar Morales, 
"que efectivamente los dio, formaban un cuerpo sufi- 
ciente para impedir el paso de Castro por Tovar, ope- 
ración no inesperada, sino prevista y muy prevista por 
"mí, desde el 19 de Julio en que dije al Doctor An- 



- 64 — 

"drade, para comunicarlo al Presidente, que si no se le 
"cerraba esa puerta á Castro, lo que haríamos sería 
" prolongar la campaña. 

"Contra mi costumbre he entrado en todas estas 
"apreciaciones, porque quiero llevar al ánimo de usted 
"la impresión de mi aprecio personal y de la justicia 
"que hago á la sinceridad y honradez de su proceder; 
"y siento, créalo usted, que no hubiésemos tenido la 
"oportunidad de vernos para renovarle las protestas 
"de mi sincero cariño y verdadero aprecio. 

"Soy su amigo, 

Antonio Fernández ." 

"MANIFESTACIÓN 

"Si es perfecto el derecho que asiste á la ciu- 
dadanía para desconocer por medio de la pública 
"censura los actos del Gobierno que la rige, en cuanto 
"se aparten del bien general en que siempre deben 
"inspirarse, no es menos santo y moralizador que aqué- 
" líos se aplaudan y glorifiquen cuando no solamente 
"satisfacen la aspiración común, sino que introducen 
"el mejoramiento y el progreso, así en los ramos com- 
" piejos de la Administración pública, como en la vida 
"misma de los pueblos. 

"El actual Gobierno del Estado Trujillo bien me- 
"rece el reconocimiento de todos los hijos de este 
"suelo, porque él ha sabido tendef manto de olvido 
"sobre nuestros disturbios interiores y congregar en 
"su rededor á todos los hombres de buena voluntad 
"para inspirarse en sus consejos; porque no ha pres- 
tado oídos sino que ha rechazado con laudable ener- 
"gía las brutales pretensiones del sectario apasionado; 
"porque ha manejado con austeridad catoniana los 
"caudales públicos; porque ha promovido, en el corto 



— 65 - 

"tiempo que lleva de existencia, el desarrollo de nues- 
tras industrias regionales, redimidas hoy de las odio- 
"sas trabas del impuesto desmedido; porque ha ten- 
dido al levantamiento y reconstrucción de nuestras 
"obras públicas y creádoles ramo económico para su 
"fomento. 

"En presencia de una facción desnaturalizada, 
"cuando el ave sombría de la guerra lanzó su destem- 
plado grito en un confín de la República, para invadir 
"luego las fronteras del Estado, y cuando el patriotis- 
" mo se aprestaba por tanto á la defensa común del 
"territorio, merece apuntarse como un hecho enaltece- 
dor que ni bajo el duro imperio que ejercen siempre 
"las necesidades de la guerra, ni por ningún pretexto, 
"apela el Gobierno á bochornosas extorsiones ni á re- 
cursos violentos, que si alguna vez son justificables, 
".por desgracia se han practicado entre nosotros con 
"desconsoladora frecuencia. 

"Aún se admira la singular actividad que desple- 
"gó el Gobierno en la defensa, y la formidable actitud 
"que supo oponerle al invasor. Al solemne llamado 
"volaron á las armas los valerosos milicianos, y sobre 
"las cumbres altaneras del suelo trujillano, flameó el 
"lábaro de la Causa Liberal, victoriado por todo un 
"pueblo entusiasta y aguerrido. 

"Empero, nad^i de extraño tiene el prestigio de 
"la actual Administración de Trujillo, con ese semblan- 
te patriarcal y benéfico que la caracteriza, si al frente 
"de ella figuran viejos patricios encanecidos por el 
"merecimiento. 

" Ellos no están allí apadrinando la exaltación de 
"menguadas sectas lugareñas, porque en sus almas 
"caldeadas por el sacro fuego de sus virtudes cívicas, 
"no se aclimata el vil personalismo: ellos se inflaman 

5 



— 66 — 

"en otra idea superior: trabajan sencilla y honrada- 
" mente por el bienestar de la sociedad cuya dirección 
" política se encomienda hoy al probo y filántropo ciu- 
dadano Juan B. C. Guerra; y toca, pues, á los bue- 
"nos trujillanos secundarles en tan saludable y nobi- 
lísima labor. 

"Es por esto, que nosotros, movidos por un 
"sentimiento de estricta justicia, y llevados también de 
"nuestro amor al suelo en que vivimos, aplaudimos 
"aquellos actos y protestamos al Gobierno la más in- 
"genua solidaridad. 

"Sea así mismo esta Manifestación un voto de 
"gratitud para el Gobierno del Estado Trujillo, á la 
"vez que de felicitación para el digno Presidente de la 
"República, General Ignacio Andrade, quien sabe inter- 
pretar el sentimiento de los pueblos, eligiendo para 
"regirlos á Magistrados íntegros, leales y virtuosos. 
"Trujillo: 27 de Agosto de 1899. 

"S. Saavedra, D. Bustillos, V. Márquez Bustillos, 
"Sinforiano González, Juan N. Urdaneta, Benito G. An- 
"dueza, Enrique Urdaneta Maya, Rafael Ma. Urrecheaga, 
"Jnan José Márquez, Ignacio Carrillo, Melquíades Pa- 
"rra, Ezequiel Urdaneta, Juan José Briceño hijo, Fa- 
"bricio Vásquez, Juan Bta. Saavedra, Francisco M. Ca- 
nsas, A. Briceño Pimentel, Amílcar Fonseca, José Mi- 
guel Pimentel, Jesús Briceño Valero, Diego J. Rodrí- 
guez, José Eloy Anzola, F. M. Araujo, Enrique Anzola 
"Márquez, Martín Márquez, Enrique García Yanes, Je- 
"sús Urdaneta Maya, Pedro Martínez, Antonio Rocha, 
"Pablo Briceño Iturrieta, Manuel A. Casas, D. Leonar- 
"di, J. N. Márquez Bustillos, Policarpo Mendoza, Car- 
"los Rueda, F. M. Hurtado, Adolfo Barrueta, Octaviano 
"Urdaneta Maya, Miguel Parra, Ceferino Briceño B., 
"Trinidad Vásquez, Pacífico C. Quevedo, V. R. Martí- 



— 67 — 

"nez Romero, Américo Briceño V., Manuel Briceño V., 
"José Miguel Briceño G., Néstor Villalobos B., José 
"V. Martínez, Aparicio Lugo, R. María Quevedo, Víctor 
"M. Parilli, Luis Valera Hurtado, Fidel Perozo, Antonio 
"Vásquez N., Francisco D. Paredes, Pedro Saavedra B., 
"Salvano Villegas, José Rafael Almarza, Juan B. Carri- 
"11o fieredia, Tomás Briceño, Miguel Salas, Eloy Que- 
"vedo, Samuel Santos, Bernabé Carrillo Mendoza, Are- 
"cio González, Alejandro Carrillo, Neftalí Martínez, 
"Neftalí Valera Hurtado, Rafael Ruedas, Atanacio Mal- 
sonado, Hermes Martínez R., G. Gallegos Asuaje, Je- 
"sús M. Vásquez, Jesús M. Villegas, Albino Caldera, 
"Pedro Oviedo, Joaquín Delgado, Jesús M. Abreu, An- 
"drés M. Delgado, Antonio Rosario A., Santiago Vale- 
"ra, I. E. Rosario, Fernando Rosario, José Rosario Me- 
"jías, Wenceslao Rosario, Ausencio Barrueta, Lorenzo 
"Rosario A., Manuel R. Briceño, Jesús Rosario A., Car- 
"los M. Cherubini, Paulo Briceño Valesillo, Arístides 
"de J. Segarra, Juan M. Parra, Antonio D. Núñez S., 
"Manuel F. Mendoza, Luis S. Mendoza, José de la T. 
"Mendoza, Cristóbal L Mendoza, Eusebio Gómez, Pru- 
dencio Suárez, Juan Bta. Suárez, D. Peña Osecha, 
"Pedro Mendoza, Benjamín Núñez, José M. Quevedo, 
"Carlos M. Briceño, Francisco María Vásquez H., Juan 
"José Saavedra B., Teresio Barrios, Gabriel Castillo, 
"Raúl Fernández, F. Daniel Quintero, Adolfo Rosales, 
"Elíseo Briceño Pérez, Eduardo Massey B., Fabricio 
" Calderón, Juan N. García, R. Ochoa M., Ricardo A. 
"Briceño, Napoleón Rosa, Juan Miguel Rabello, Venan- 
cio Urrecheaga, Pedro Alarcón, Miguel Uzcátegui, Ra- 
"món Pedroza O., Eurípide Briceño. (Siguen 25 fir- 
"mas más). 



"Trujillo: 19 de Octubre de 1899. 

"Señor Doctor J. T. Carrillo Márquez. 

" Presente. 
"Mi querido amigo: 

" Me informan que estás recién llegado de Cara- 
"cas. Recibe mi bienvenida. 

"Tengo dos motivos para felicitarte. El uno es 
"tu ingreso al número de Abogados de la República, 
"que yo celebro mucho, porque fuiste mi discípulo y 
"y en el coronamiento de tu carrera científica recojo 
"para mí cosecha abundante de satisfacciones perso- 
nales. 

"El otro motivo de felicitación, es por la heroica 
"defensa que de la plaza de Trujillo hizo el Presiden- 
te Constitucional, tu padre y mi querido compadre y 
"amigo, Juan B. Carrillo Guerra, el 20 de Setiembre 
"del corriente año. 

"Soy viejo ya, y conozco mucho la historia del 
«País. 

"Cuando Hernández atacó la plaza de Trujillo, en 
"tiempo de la Gobernación del Doctor José Emigdio 
"González, tenía éste abundantes elementos de guerra 
"con que combatirlo, soldados, oficiales y un brillante 
"escuadrón de jóvenes de esta sociedad, llamado Los 
"Cívicos, que se batieron en vanguardia. Allí inició 
"su carrera militar el General Manuel Duran. 

"Y sin embargo, si el señor Presbítero Rafael 
"María Torres no suelta la brida y en magnífico caba- 
"11o corre presuroso en busca del Coronel Juan Bap- 
"tista, y si éste, con una actividad y celeridad que le 
"hace honor á su nombre, no reúne y arma su gente, 
"marcha y llega en auxilio de la plaza el mismo día, 
" González se hubiera rendido antes de las diez horas 
" de pelea. 



— 69 — 

"El General federal Rafael María Daboín ataca 
"la plaza de Trujillo con igual número de tropas que 
"los sitiados, defendida ésta por el Jefe de Operacio- 
"nes, ilustre General José Escolástico Andrade y por 
"el Gobernador, señor General Trinidad Baptista. Pre- 
parados con anticipación habían construido trincheras 
"para la defensa, y desde las 6 de la mañana que 
" empezó el combate, lucharon sin cesar. A las 10 
"horas, desocuparon la última trinchera, arrollados por 
"el batallón Guariqueños, y desde ese instante se re- 
cogieron á los cuarteles y empuñó el pabellón blanco 
"de la capitulación mi antiguo amigo don Andrés 
"Iragorri. Esa misma tarde hizo su entrada á la pla- 
"za el Ejército del General Daboín, cayendo en su 
"poder muchos elementos de guerra. 

"Los Generales Venancio Pulgar y Juan Bautista 
"Araujo no combatieron en el recinto de la ciudad; se 
"batieron sí, y muy gallardamente, en la Otra Banda 
"y en Carmona. 

* "Yo no hago este relato para establecer paralelos, 
"porque sé que el nombre de un Libertador como e! 
"ilustre General Andrade 1 es inmortal. 

"Y concretándome al punto principal, te diré, que 
" mi compadre Carrillo Guerra siempre había actuado 
"en campo sereno, muy lejos de las turbulencias de 
"la Plaza Pública y del ruido de las armas. Estaba, 
"además, inerme, porque en la plaza había solo 97 
"soldados y escaso parque. No aguardaba el ataque, 
"y por simple medida de precaución le remitió, el 19 
"de Setiembre, al General José Manuel Baptista, el 
"nombramiento de Jefe de Operaciones del Estado, con 
"el caballeroso amigo don Antonio Rocha, que espon- 
táneamente se ofreció para conducirlo y ponerlo en 
" propias manos. 



— 70 — 

"Cuando en la mañana del 20 de Setiembre, á 
"las 6 a. m., le avisaron en su cuarto de habitación al 
" Presidente, que fuerzas procedentes del Burrero y del 
"Morro, en número de 900 á 1.000 hombres, venían 
"entrando á la ciudad en actitud revolucionaria, oye 
"sereno el grave mensaje, se levanta y dispone la de- 
"fensa. En esos instantes de supremo desconcierto 
"para los habitantes de Trujillo, unos lo abandonan 
"con precipitado paso, y otros nos internamos á lo 
"íntimo de nuestros hogares. Y él, el eminente civi- 
lista, no vacila en su actitud, y hallándose con su 
"familia, en quien es de suponer la más penosa sor- 
presa de la esposa, de las hermanas y de las hijas, 
"da el frente al conflicto con un valor del que no hay 
"antecedentes en las crónicas de nuestras guerras lo- 
" cales. 

"En medio del fuego sitúa en la Torre de la 
"Iglesia Matriz al General Manuel Duran, con 5 sol- 
" dados y una caja de cápsulas; y él queda con solo 20 
"soldados y un grupo de oficiales que no alcanzaban 
"á seis. Lo acompañaban los Generales Santana y 
"Juan Bautista Saavedra, Don Carlos Jugo, Don Juan 
"Pablo Bustillos y los Doctores Antonio José Carrillo 
"Márquez é Ignacio Carrillo. La Guarnición de la Cár- 
"cel Pública y la defensa de la Casa de Gobierno, 
"queda con el resto de los soldados, que en ambos 
"lugares comparten, proporcionalmente, los Generales 
"Fabricio y Francisco María Vásquez, sus jefes respe- 
tuosos. Desde la Garita de la Cárcel y desde la Casa 
"de Gobierno, hacen estragos en las fuerzas del Bu- 
" rrero. 

"Baluartes reciamente combatidos y heroicamente 
"defendidos son la casa del Presidente y la Torre de 
"la Iglesia. Granizada de balas caen sobre ellas de 



— 71 — 

"todas partes. A las 12 del día, el triunfo de los si- 
tiadores es dudoso, y las nutridas descargas de fusil 
"que salen del hogar del Presidente, dicen á los cora- 
zones fuertes que allí hay un hombre que, si hubiera 
" vivido en mejores tiempos, habría figurado con gloria 
"al lado de los Libertadores. 

" No los rinde la sorpresa con que fué atacada la 
"plaza: nó el plomo enemigo: nó el escaso número de 
"defensores del Gobierno. El incendio, último recurso 
"á que apelan, no usado, empero, por Hernández, Da- 
"boín ni Pulgar, es ahora el agente auxiliar de los 
"asaltantes. Y á las cuatro de la tarde queman la 
"Torre, colocando sobre su puerta principal leña y 
"fajina y latas rebozantes de kerosene. El heroico Ma- 
"nuel Duran, que había defendido personalmente des- 
"de la mañana la puerta de entrada en el primer piso, 
"al verse en medio de las llamas, sube al piso terce- 
"ro, congrega á los tres soldados que le quedaban, y 
"por el sitio más apropiado, se arrojan al techo de la 
"Iglesia y pasan á la Torre pequeña, ó Torre antigua. 
"Leal combatiente, mirando atacada la casa del Presi- 
dente por todo el grueso del ejército, y palpitando en 
"su pecho el ardor de su antigua juventud, no tarda 
"en acudir á su defensa, y desciende lentamente por 
" las cabullas de las campanas á la calle, y en medio 
"de nutridas descargas, llega contuso de una pierna á 
"la casa del Presidente. 

"Dos horas de recia lucha resiste todavía esta 
"casa. A los sitios de mayor peligro acude el Presi- 
dente; y las balas, como un segador implacable, van 
"dejando sin vida ó heridos á los sitiados y á los si- 
tiadores. Estos convierten casi en ruinas las paredes 
"divisorias, y no pudiendo destruirlas totalmente, las 
"convierten en trinchera, y desesperados por los recha- 



— 72 — 

" zos sucesivos, las bañan con kerosene para incendiarlas. 

"A las 6 de la tarde, agotada la última cápsula, 
"y sin humana posibilidad para obtenerlas, y cum- 
" plido el gran deber por el Primer Magistrado de Tru- 
"jillo, entra el ejército asaltante á la plaza, clareadas 
" sus filas con la derrota de Paradas y su gente en 
"Tierra Morada, y otras bajas de notoria importancia 
"en las fuerzas del Burrero y del Morro. 

"¿Dónde está la proclama que justifique y señale 
"el motivo de este movimiento armado? No la hubo, 
"porque no podía decirse nada en contra del Gobier- 
"no; y la bandera que se alza para encubrir ambicio- 
" nes personales, es siempre anónima. 

"Desde el primer instante en que fué tomada la 
"plaza, el Jefe de la Revolución y segundo número 
" del Consejo de Gobierno de Trujillo, Doctor Rafael 
"González Pacheco, situó al rededor de la casa del 
"Presidente un fuerte cuerpo de tropas. 

"De ese arresto provisional, fué conducido el 
"Presidente á las 9 a. m. del día 22 á la Cárcel Pú- 
"blica, y esto sucedía á tiempo que la Revolución ha- 
"bía puesto en libertad el 21 á los presos por delitos 
"comunes, incorporando la mayor parte á sus filas. 

"A la Cárcel fueron también llevados los Gene- 
Vales Santana y Juan Bautista Saavedra, el Secreta- 
"rio General, ciudadano Don Juan Pablo Bustillos, el 
"Doctor Ignacio Carrillo, los Coronelej Pedro Saavedra 
"Bocaranda y José Rosario Saavedra, y el grupo de 
"Oficiales que había combatido en la casa del Presi- 
" dente. 

" El Presidente encontró ya en prisión á mis pa- 
" rientes Ezequiel y Enrique Urdaneta Maya, el primero, 
"Tesorero del Estado, de reciente fecha, y el otro, Di- 
putado á la Legislatura Nacional. 



— 73 — 

"En la Cárcel se le exigió al Presidente repetidas 
"veces la renuncia, con la promesa de que al suscribirla 
"se le pondría inmediatamente en libertad, y él se 
"negó con firmeza, sin detenerse á oir el halago de 
"su inmediata libertad ó la amenaza opresora por su 
" incomparable rebeldía. 

" El 23 en la mañana fueron puestos en libertad 
"el Presidente y Jos demás presos que he mencionado 
"(pues no hubo otros) y, acto continuo, y uniendo la 
"división Carache, que por vuelta de Boconó había lie— 
" gado el 21 en auxilio de los revolucionarios, coman- 
"dada por los Gobernadores de Carache y Armisticio, 
" desocuparon la plaza para perseguir al Doctor Leo- 
poldo Baptista, que de regreso del Estado Lara, aca- 
"baba de llegar á Carache y Santa Ana. 

"Me olvidaba decirte que el 21 en la mañana 
"había acampado con fuerza en los Coloraditos, proce- 
dente de Valera, el Jefe de Operaciones; y por un 
"aviso oportuno supo la toma de la plaza y marchó 
"entonces á la Quebrada Grande y Niquitao, donde 
"incorporó el ejército que comandaba su hijo Leopoldo- 

"Los revolucionarios tomaron el camino de la 
" Plazuela y Burbusay, en persecución del Doctor Bap- 
" tista, y en ese afán llegaron unas leguas más allá de 
"la ciudad de Boconó. 

" No pudiendo darle alcance, regresaron por el 
"camino de Burbuiay y estuvieron acampados tres días, 
" de la Aldea de La Plazuela para abajo. De allí sa- 
" lieron á situarse en Carvajal y establecieron su línea 
"de batalla en la cabecera del pueblo. 

"Los Baptista bajaron de los páramos, y sin 
" entrar á la capital ni á Valera, salen por camino di- 
" recto al lugar llamado Agua Negra, y por allí bajan 
"y atacan el I o . de Octubre en Carvajal á los revo- 



— 74 — 

"lucionarios. Los desalojan de sus posiciones prime- 
"ras y los reducen á las casas del pueblo. Allí los 
"combaten toda la noche y el día 2. El día 3 se re- 
" tiran los revolucionarios á Pampanito. El 6 levanta 
" el ejército del Gobierno el campamento y marcha á 
"Betijoque y Sabana de Mendoza, á recibir el parque 
"que en vapor expreso de guerra mandó contigo el 
"Gobierno Nacional al Gobierno de Trujillo. 

"El mismo día 6 se mueve el ejército revolucio- 
nario del pueblo de Pampanito, cae á Motatán por 
"camino ó pica abierta por Castro á su paso por el 
"Estado, intenta asaltar una máquina del Ferrocarril 
"para apoderarse del parque y no lo consigue; marcha 
"á Isnotú y establecen allí su campamento. 

" Baten vigorosamente los Baptista el día 8, en 
"combinación con el liberal histórico y Gobernador 
"de Escuque, General Gabriel Briceño, á los revolucio- 
narios en Isnotú, los hacen retroceder á San Pedro, 
"los desalojan, y éstos, al favor de la noche, se esca- 
"pan el 10. En Pampán los alcanzan y atacan con 
"firmeza el día 12 en la mañana, y, después de breve 
"resistencia, se dispersan, quedando sólo un cuerpo 
"de jinetes, que no pasaba de 200, los que á toda 
"brida salen por las llanuras de Monay, perseguidos 
"tenazmente por dos columnas del ejército del Jefe de 
"Operaciones. 

"El Presidente que, ingrimo en su casa, sin más 
"compañía que su familia, había permanecido en la 
"ciudad de Trujillo, mientras los Ejércitos marchaban 
"y combatían en los demás lugares del Estado, pre- 
sencia el día 12 la entrada del Jefe de Operaciones. 

"Desfila hasta la Plaza Bolívar, y al llegar frente 
"á la casa del Presidente, se descubre y, en voz alta, 
"pronuncia este saludo: ¡Viva el heroico Presidente del 



— 75- 

" Estado Trujillo! Esas palabras no se extinguen, por- 
gue las repite el pueblo, porque las aplaudimos los 
"demás ciudadanos, porque las recogerá con orgullo la 
"posteridad. Ni se extinguirá la merecida fama con 
"que se señalaron en nuestra historia regional los mi- 
" litares que, para honra propia y de Trujillo, lucharon 
"en los campamentos hasta reponer en el Poder á su 
"Primer Magistrado Civil. 

"Asume el Presidente el Gobierno el mismo día 
"12 y reorganiza el Consejo de Gobierno, por mandato 
"de la Constitución, quedando constituido con los ciu- 
dadanos Doctor Leopoldo Baptista, General Francisco 
"Vásquez y General Pedro Araujo. 

"Y al tener noticia oficial de que el último gru- 
"po de facciosos había franqueado la frontera del Es- 
"tado, se marcha el 17 de Octubre para Caracas, de- 
jando al Consejero, General Francisco Vásquez, al 
"frente del Gobierno. En los cinco días que última- 
" mente nos presidió, así como en los anteriores de su 
"brillante Administración, no ejerció ninguna vengan- 
za, pasión que no tiene cabida en las almas que son 
"grandes, así en las tormentas de la adversidad, como 
"en las horas del triunfo. Y porque el verdadero hom- 
"bre de Gobierno, como lo enseña Jacolliot, es el que 
" sirve á su Patria obrando siempre dentro de los 
"eternos principios del honor, de la libertad y de la 
" moral. • 

"Estarás cansado de leer lo que sabes tanto como 
"yo, pero no es mi aspiración que esto quede entre 
"nosotros, sino que, cuando tú lo desees, publiques 
" esta carta. 

"El Doctor Seijas, en su obra "El Presidente," re- 
corriendo la historia política del País, halla que las 
"revoluciones se han preparado y llevado á cabo por 



— 76 — 

"ciudadanos al servicio del Gobierno. Esto es des- 
consolador, pero es histórico. 

"Con las revoluciones locales no hay propiedad 
"privada segura, ni archivos públicos; todo se pierde, 
"y el trabajo y los ahorros de muchos años perecen 
"en un día; y como me dicen que te vuelves para 
"Caracas, es mi anhelo que te lleves ésta, á menos que 
"resuelvas publicarla en Trujillo. 

"Recibe de nuevo mis felicitaciones, con los sa- 
"ludos y afectos de todos los habitantes de esta casa. 

"Tu muy a fimo. 

Rafael María ÜRREcheaga." 

Al llegar á Caracas, ya el Presidente Constitucio- 
nal, General Ignacio Andrade, no ejercía el Poder, y 
ocupaba la Primera Magistratura el Jefe de la Revo- 
lución Restauradora, General Cipriaro Castro. Cuando 
otros servidores del Gobierno que acababa de caer, se 
van á los campamentos ó acuden á tomar puesto en- 
tre los servidores del nuevo régimen, el señor Carri= 
lio Guerra torna la mirada á su hogar y regresa á 
Trujillo á vivir apartado de la política y consagrado al 
trabajo, que ha sido su medio predilecto, su ocupa- 
ción y su recreo. 



"BIENVENIDA 

"Desde anoche se halla otra vez entre nosotros 
" el excelente patriota trujillano, señor Don Juan Bau= 
"tista Carrillo Guerra. 

"Su regreso es motivo de júbilo para esta socie- 
"dad, la cual no se siente propiamente bien sin el 
"hombre que, así en el hogar como en la vida públi- 
"ca, ha sabido dar altos ejemplos de austeras costum- 
"bres y de acrisolado civismo. 



— 77 — 

"Sea bienvenido! 

"Y sepa él que aquí están siempre prontos á 
"secundarle y á escuchar los consejos de su ilustrada 
"experiencia, cuantos alientan de veras por la honra y 
"el bienestar del altivo pueblo trujillano. 

"Junto con el señor Carrillo Guerra ha regresa- 
do de la Capital de la República el señor General 
"Santana Saavedra, procer liberal de incontestables 
" méritos. 

" Salud á los esforzados y honorables compañe- 
ros. 

"Trujillo: 13 de Enero de 1900. 

"General José Manuel Baptista, General Pedro 
u Araujo B., Doctor Leopoldo Baptista, Doctor Diego 
"Bustillos, General Francisco Vásquez, Doctor V. Már- 
u quez Bustillos, General Juan Pablo Bustillos, Doctor 
"Trino Baptista, A. Carnevali Monreal, General Fa- 
"bricio Vásquez, Juan José Márquez, Juan José Bri- 
ceño hijo, Jeús Briceño Valero, Doctor Ignacio Carri- 
llo, Doctor Juan Francisco Bustillos, Doctor Juan N. 
u Urdaneta, Coronel José Eloy Anzola, General A. Bri- 
u ceño Pimentel, Martín Márquez, Enrique García Yanes, 
"General Francisco María Vásquez hijo, General Fran- 
cisco M. Casas, José Miguel Pimentel, Diego Rodrí- 
"guez, Coronel Francisco María Araujo, Antonio Rocha, 
"Ezequiel Urdaneta, Manuel A. Casas, Paulo M. Brice- 
"ño, J. N. Márquez Bustillos, General Magín Briceño, 
"Bachiller Francisco M. Hurtado, Coronel Enrique An- 
"zola Añez, Coronel Rafael A. García, Coronel Froilán 
"Anzola, Antonio Febres Cordero, Doctor Ramón Al- 
"marza, R. M. Urrecheaga, Coronel Carlos Pío Anzola, 
"Coronel José R. Gabaldón Iragorri, Coronel Victorino 
"J. Márquez, Doctor Fidel Perozo, Doctor G. Briceño 
"Picón, Coronel Arístides Barroeto, B. R. Martínez Ro- 



— 78 — 

"mero, Eugenio Salas Ochoa, José Rafael Almarza, 
"Antonio Rosario Araujo, Atanasio Maldonado, Jesús 
"M. Villegas, Jesús M. Abreu, J. J. Cignoni, Doctor 
"Amílcar Fonseca, Carlos M. Briceño, Bachiller Juan 
"Fonseca, Ceferino Briceño V., Luis Pauli R., Francisco 
"D. Paredes, Gustavo Gallegos Asuaje, Doctor Octavia- 
do Urdaneta Maya, Manuel Ceballos Delgado, J. Mel- 
"pómenes Isea, Fernando íieredia, R. Ochoa M., Luis 
"María Gil, J. V. Martínez, N. Valera Hurtado, Juan 
"Urrecheaga, Luis Pimentel, Doctor Pacífico Quevedo, 
"Rafael M. Quevedo, Bachiller Juan Francisco Mance- 
"ra, Federico Delgado L., Ulises Rosales, Luis O. Bessón, 
"Francisco Cruses, A. Delgado, Andrés M. Delgado 
''General Carlos Jugo, Coronel Néstor Villalobos, Eurí- 
pides Briceño, Gustavo Delgado, Manuel F. Mendoza." 

Y ya que retirado se halla en el santuario de 
sus afectos íntimos, digamos aunque sea con penosa 
brevedad algo sobre el hogar que fundó en Trujillo el 
señor Carrillo Guerra. 

Vivió con sus padres y hermanas Emilia y Con- 
cha, en la casa solariega, que hoy es de su hermana 
Concha, hasta el año de 1861 que se trasladaron á la 
casa de la Plaza Bolívar. 

El 6 de Noviembre de 1870 contrajo matrimonio, 
en Boconó, con la señorita María del Rosario Márquez, 
hija de Don Victorino Márquez y de la señora Virgi- 
nia Febres Cordero de Márquez, naturales de Guanare. 
Dama distinguidísima, sus numerosos atractivos con- 
quistaron su corazón, y la pobreza de bienes materia- 
les fué un título de bendición para el amante compa- 
ñero. Y felices, en el mismo hogar de Trujillo pasaron 
los años de su vida conyugal, continuaron viviendo al 
lado de sus ancianos padres y de sus hermanas hasta 
que los quebrantos de salud y su larga edad, lenta- 



— 79 — 

mente, condujeron á la tumba á sus padres. Deploró 
toda la vida Carrillo Guerra la muerte de sus nobles 
ascendientes. 

Su padre había desempeñado en Trujillo el año 
de 1820 la secretaría privada del General Sucre, y con 
su letra está escrito el Armisticio de Santa Ana y el 
Tratado original de la Reguiarización de la Guerra. 
En 1821 formó parte del Cuerpo de escribientes en la 
Secretaría del Libertador. Y en 1826 fué secretario 
privado, en Trujillo, del señor Fernando de Peñalver. 
Ya en edad avanzada fundó la hacienda de café, de 
Carmona, bajo cuyos árboles parece descubrirse la 
huella de su paso, y quién pudiera oír todavía aquella 
sonora voz, há mucho tiempo no escuchada. 

Su padre político, el señor Don Victorino Már- 
quez, víctima de mortal dolencia, también reclinó la 
honorable frente y exhaló su último aliento en el hogar 
del señor Carrillo Guerra, rindiéndole á este deudo, 
como o había hecho con sus propios padres, los más 
tiernos homenajes de su corazón. 

Educador de pueblos, fué naturalmente exquisito 
y diligente en la educación de sus hijos. Iban ellos á 
la escuela y á los Colegios, pero él era su profesor 
privado en todas las materias qne cursaban. Y se 
desvelaba en todos los detalles y cuidados que deman- 
dan los deberes ole un buen padre. No satisfecho con 
su propia atención personal, llevó á su hogar, para 
que recibieran sus hijos lecciones á domicilio, á pro- 
fesores de música, de idiomas, de caligrafía, de gim- 
nasia, etc., etc. Todo lo agotó, y mandó sus hijos á 
complementar su carrera fuera del Estado, hasta for- 
mar una familia útil. Han sobresalido algunos de sus 
hijos en las letras y la política, otros en el comercio 
y la agricultura; y sus hijas, cuando solteras, adornan 



— 80 — 

el hogar con el prestigio de sus gracias y virtudes, 
cuando casadas, "son arca del honor y tabernáculo 
"del corazón," y todos ellos dignos herederos del nom- 
bre de sus padres. 

Ciudadano apasionado por la instrucción de la 
juventud, y deudo y amigo de amplios ideales y de 
elevado espíritu, en su hogar vivieron también durante 
sus estudios en el Colegio Nacional de Varones de 
Trujillo, Victorino Márquez Bustillos, Trino Baptista y 
Juan Francisco Bustillos, nombres que igualmente res- 
ponden á una refinada cultura personal y á una dis- 
tinción entre las mentalidades de nuestro País. 

La altitud social del hogar del señor Carrillo 
Querrá es tradicional en Trujillo y fuera de él. 

La casa decorada con elegancia y sencillez: las 
costumbres, puras: la caridad ejercida con diligencia y 
sin ostentación: la resignación cristiana en los infor- 
tunios: la cultura en los modales: la constancia en el 
trabajo: el exquisito tono en sus reuniones sociales: 
la unión más sincera: la práctica de los preceptos de 
nuestra religión católica, sin afectación ni sentido fa- 
natismo. Todo eso y mucho más exterioriza el hogar 
que fundó Carrillo Guerra. 

Nadie podrá olvidar aquella fiesta religiosa del 
Miércoles Santo, devoción heredada de su padre, á la 
que asistía con todas las personas de su casa. Ni 
olvidarse puede su costumbre social de reunir todas 
sus amistades en su hogar, el 31 de Diciembre, para 
ofrecerles junto con el saludo de Año Nuevo, el primer 
pan y la primera copa que se llevaran á los labios. 
Nunca llegó á Trujillo un huésped, nacional ó extran- 
jero, que el señor Carrillo Guerra y su hogar no de- 
jaran bien puesto el nombre hospitalario y culto de la 
ciudad de Trujillo. Ni hubo obra de progreso, con- 



-81 — 

quista plausible (individual ó colectiva), ó alta efemé- 
rides de la Patria, que no recibiera espléndido homena- 
je en la casa del señor Carrillo Guerra. 

¡Qué de obras buenas dejó á su paso por la vida, 
desde el retiro de su hogar! En momentos de alian- 
za íntima de Trujillo con el Zulia, le suplica asilo un 
respetable comerciante extranjero, perseguido por las 
autoridades de Maracaibo para fusilarlo, y él, con evi- 
dente riesgo de su persona, lo aloja en su casa y lo 
salva. (1) Toca á sus puertas en horas muy críticas 
de acerbas pasiones locales, un ciudadano de impor- 
tancia política regional, para que le salve la vida; y 
Carrillo Guerra, olvidando anteriores hostilidades y 
comprometiendo su situación y sus bienes, lo asila en 
su casa y le salva la vida. (2) 

La viruela amenaza á Trujillo nuevamente, y Ca= 
rrillo Guerra invita á su hogar, por la prensa, á los 
habitantes de la ciudad y de los lugaras vecinos para 
regalarles el fluido inmunizante, y á muchos los vacu- 
na el médico de la familia, empezando por los niños 
de las escuelas; y torna á los ánimos la serenidad y 
el reposo. 

Tardan en llegar de Maracaibo fondos para el 
Gobierno, y Carrillo Guerra suministra de su caja par- 
ticular las raciones para el Hospital de Lázaros, la guar- 
nición, los presos por delitos comunes y el Hospital 
de Caridad, y esd lo repite en distintas Administracio- 
nes locales, para evitar empréstitos á la ciudadanía ó 
el peligroso espectáculo por las calles de la mendici- 
dad de los enfermos de lepra. 

Se sucede un acalorado conflicto personal, entre 
varios miembros importantes de la ciudad, y Carrillo 



(1) Don Guillermo Cook. 

(2) El Doctor José Emigdio González. 



- 82 — 

Guerra acude presuroso á sembrar la paz y la cordia- 
lidad en todos los ánimos, hasta lograr la completa 
reconciliación. (*) 

Llega á Trujillo el Ejército Expedicionario del Ge- 
neral Pedro Vallenilla, necesita dinero, trata de conse- 
guirlo con el comercio por cuenta del Gobierno Na- 
cional y no lo consigue. Llama á Carrillo Guerra en 
conferencia particular y él le suministra lo que puede, 
y sale fiador personal por la demás suma que se reúne 
entre el comercio en un momento. Asume el Poder 
el General Guzmán Blanco, ordena el pago inmediato 
de esa cantidad y se lamenta de que un honorable 
comerciante de Los Andes, amigo suyo, tenga más 
crédito en el gremio mercantil del País que el Gobierno 
Nacional. 

Se asila en su casa el General Juan Bautista 
Araujo. una fuerza del Ejército Nacional, que coman- 
daba un Jefe Expedicionario sobre Los Andes, pone 
sitio á la casa, y el Jefe de ella le dice á Carrillo 
Guerra: u Si usted me entrega al General Araujo, no 
allano su casa." — "Y si usted fuera mi huésped, le 
"responde inmediatamente Carrillo Guerra, ¿qué con- 
cepto formaría, si en igualdad de circunstancias yo lo 
"entregara á esta tropa?" Y diciendo esto penetra al 
interior de la casa, abre una puerta de escape y llama 
á Araujo para que se salve. Oye Araujo el ruido de 
las armas allanando la casa y la 'orden de prisión 
contra Carrillo Guerra, y, estando ya salvo, regresa 
voluntariamente y se entrega prisionero. 

Dirige desde 1901 la fundación de una hacienda 
de caña en Pampán, que practica su hijo Antonio José; 
y se esmera en la conservación y cultivo de sus ha- 
ciendas de café. 

(*) Reconciliación de los señores Víctor Rosa Martínez, Fabio A. Rojas 
y Tobías Valera Martínez, con el Doctor Inocente de Jesús Quevedo. 



— 83 — 

Su espíritu público es el mismo de los mejores 
días. Regala al Bazar de Caridad de Betijoque unos 
libros: á los azotados en Carache por el terremoto de 
1894, un espléndido auxilio en dinero: al Bazar de Va- 
lera, varios libros: á la Catedral de Mérida, su óbolo 
en dinero, para obras de embellecimiento y utilidad: á 
la Iglesia Matriz de Trujillo, la imagen del Nazareno 
á la Plaza Sucre, una pila, etc., etc., etc. 

"Trujillo: Abril 19 de 1908. 
"Señor Don Juan Bautista Canillo Guerra. 

"Trujillo. 
"Muy estimado amigo: 

"Muy oportuna y adecuada ha estado la pila con 
"que usted nos ha regalado. Se colocó inmediatamen- 
"te y ha quedado como mandada á hacer. 

"En la obra de fomento y ornato de la que fué 
"segunda Plaza de Trujillo, entró el proyecto de una 
"pila y yo me acordé de una que había visto en su 
"casa de comercio. Esto me movió á preguntarle por 
"ella. Ya no se pensaba en tal objeto, cuando fui hoy 
"sorprendido con el regalo, emanado de usted, que en 
"toda ocasión ofrece apoyo positivo á los propósitos 
"patrióticos y de bien público. 

"En mi propio nombre y en el de otros amigos 
"y del público, le agradecemos este bello adorno de 
"plaza, que usted» regala, nuevo servicio que usted 
"agrega á los muchos por que tendrá que recordarle 
"constantemente su Patria agradecida. 

"Soy su atento servidor y amigo, 

Jesús María Llavaneras. 

Ya en sus postreros años (1905) tuvo la amar- 
gura de ver descender al sepulcro á su adorado hijo 
Antonio José. Esperanza de la Patria digna, él dejó, 



— 84 — 

en su fugaz existencia, muchos recuerdos. Su discur- 
so pronunciado en el Paraninfo de la Universidad de 
Caracas, el día que recibió el grado de Doctor en 
Ciencias Políticas, nos revela la altitud de sus ideas y 
el temple de su corazón. "Maestros queridos," les dice: 
"Recibid la promesa de mi constante empeño por hon- 
"rar la carrera á que he consagrado mis esfuerzos y 
"energías y contad que no vendrán á corromperla ni 
"los ofrecimientos del poder, ni los halagos del dinero." 
El Álbum fúnebre que la amistad y la familia le ofren- 
daron al Doctor Antonio José Carrillo Márquez, es una 
lluvia de azucenas y lágrimas cayendo fraternalmente 
sobre su losa inmaculada. 

En 1908 cae el Gobierno del General Cipriano Cas- 
tro, y al leer Carrillo Guerra el Programa de Diciembre 
que rehabilita su política de 1899 como gobernante y sus 
ideales de toda su vida como ciudadano, vuelve con 
entusiasmo á la vida pública y acepta el 23 de Febre- 
ro de 1910 el nombramiento de Consejero de Gobier- 
no del Estado Trujillo, honorable Cuerpo político que, 
al instalarse, lo elige Presidente, por ministerio mismo 
de la Constitución. 

Sus últimos servicios á la Patria los prestó allí, 
y en la Presidencia honoraria de la Junta Patriótica, 
agenciando la celebración del Centenario de la Inde- 
pendencia, la erección del Monumento de Santa Ana y 
la implantación de la carretera de trujillo á Motatán y 
Valera. 

Eco honroso y simpático de esas gestiones últi- 
mas en lo incansable de su labor por el bien público, 
son los siguientes documentos, tomados unos de la 
Gaceta Oficial de Caracas y del periódico El Centenario, 
de Trujillo, y otros del archivo del señor Carrillo 
Guerra: 



— 85 — 

De Trujillo á Caracas, el 2 de Octubre de 1910. 
Para General J. V. Gómez, etc., etc., etc. 

Próximo como está el Centenario de la fecha en 
que Trujillo, á 9 de Octubre de 1810, se unió al mo- 
vimiento de esa Metrópoli, acaudillado el 19 de Abril 
del propio año para reclamar la soberanía de la pro- 
pia representación del País, la Junta Seccional de la 
Sociedad Patriótica solicita del benemérito Jefe de la 
República, tan amante del culto por las glorias de la 
Patria, la facultad para formular en ese día, ante el 
Ejecutivo Nacional, la petición de una obra pública que 
sea de utilidad para el suelo que llevó héroes á la 
Magna Lucha, como Alvarez y Mendozas y Carrillos y 
Roth y Brícenos, etc., etc. 

Dios y Federación, 

Juan B. Carrillo Guerra. 
Pbro. Doctor Estanislao Carrillo. 

Juan N. Urdaneta. 
Alfredo Carrillo. 

Juan P. Bustillos. 
Ami'lcar Fonseca. 

"Telégrafo Nacional.— De Caracas á Trujillo, el 10 de 
"Octubre de 1910.— Las 11 hs. 20 m. a. m. 

"Señores Juan Bautista Carrillo Guerra, Presbítero Doc- 
a tor Estanislao Carrillo, Juan N. Urdaneta, Alfredo 
"Carrillo, Juan P. Bustillos y Amílcar Fonseca. 

"Recibido, fie dado órdenes para que se conce- 
"da la franquicia telegráfica que ustedes me piden. 
"Respecto déla carretera, he pasado el asunto al estu- 
"dio del Ministro de Obras Públicas para la debida re- 
solución. 

"Su amigo, 

J. V. GÓMEZ." 



— 86 — 

GENERAL JUAN VICENTE GÓMEZ, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando: 

I o Que el Decreto Ejecutivo de 24 de junio de 
1910 ordena la construcción de las vías carreteras que 
han de constituir las arterias centrales en cada uno de 
los Estados de la República; 

2 o Que según el informe de 15 de noviembre 
de 1910, de la Comisión Científica exploradora del Oc- 
cidente de la República, analizado por la Sala Técnica 
del Ministerio de Obras Públicas, la arteria principal del 
Estado Trujillo, para el movimiento de importación y 
de exportación, es la vía que, partiendo de la pobla- 
ción de Motatán, actual estación terminal del Gran 
Ferrocarril de La Ceiba, conduce á Trujillo y á Boconó, 

Decreto: 

Artículo I o Procédase á practicar los estudios 
definitivos y á la construcción de una vía carretera 
principal entre Motatán y la ciudad de Trujillo, pasan- 
do por los sitios denominados "Pampanito" y "La 
Plazuela," en un todo de acuerdo con lo dispuesto en 
el artículo 2 o del Decreto de 24 de junio arriba citado; 
vía que constituirá la Primera Sección de la Carretera 
Central del Estado Trujillo. 

Artículo 2 o En atención á la importancia del 
tráfico entre las ciudades de Valera» y Motatán, procé- 
dase también á practicar los estudios necesarios para 
mejorar el camino de recuas que existe entre dichas 
dos poblaciones, á fin de facilitar el tráfico mientras 
pueda extenderse hasta Valera la línea férrea que ter- 
mina hoy en Motatán. 

Artículo 3 o Por Resoluciones especiales se dic- 
tarán las disposiciones conducentes á la organización 



— 87 - 

de los estudios técnicos de estas obras y los trabajos 
de construcción; y se asignará la cantidad mensual que 
deba invertirse en ellos. 

Artículo 4 o El Ministro de Obras Públicas queda 
encargado de la ejecución del presente Decreto. 

Dado, firmado y sellado con el Sello del Ejecuti- 
vo Federal y refrendado por el Ministro de Obras Pú- 
blicas, en el Palacio Federal, en Caracas, á cuatro de 
febrero de mil novecientos once. — Año 101° de la In- 
dependencia y 52° de la Federación. 

(L. S.) 

J. V. GÓMEZ. 

Refrendado. 
El Ministro de Obras Públicas, 

(L S.) 

Román Cárdenas. 

"HONROSAS CONGRATULACIONES 

"Iniciada por la Junta Seccional de la Sociedad 
"Patriótica la idea de un monumento que, en el sitio 
"de Santa Ana, conmemore los tratados de Armisticio y 
"Regularización de la Guerra y la amistosa entrevista 
"de los Generales Bolívar y Morillo, fué acogida con 
"patriótica voluntad por la Cámara Legislativa regional 
"y el Ejecutivo del Estado. 

"Al efecto, yiiciado también por el Gobierno Na- 
cional el cumplimiento de aquel legado legendario, 
"fueron enviados al General Juan Vicente Gómez, para 
"su consideración, los proyectos, estudios y fotografías 
"que se habían hecho, y las recomendaciones que en 
"concepto de la Junta merecían los trabajos, con re- 
lación á los lugares del suceso, el valimiento históri- 
"co que representan y la época eminentemente opor- 



— 88 — 

"tuna en que se inicia, al amparo de la sólida repu- 
tación del Jefe de la Reconstrucción Nacional y de 
"las reparaciones públicas. 

"Los honorables y distinguidos trujillanos, honra 
"del actual momento histórico, han cumplido el come- 
"tido; y con patriótica deferencia lo comunicaron en el 
"telegrama que á continuación se lee: 

"De Caracas á Trujillo, el 19 de mayo de 1910. — Las 
"5 hs. p. m. 

"Señores Juan B. C. Guerra, Pbro. Doctor E. Carrillo y 
"demás vocales de la Junta Patriótica. 

"Cumplida honrosa comisión. Nuestro Benemé- 
"rito Jefe, General Gómez, contestará á ustedes opor- 
tunamente. 

"Reciban expresivas congratulaciones por sus in- 
teresantes trabajos patrióticos. 

"A sus órdenes. 
"Sus amigos, 

"Leopoldo Baptista, J. R. Colina Montilla, V. 
"Márquez Bustillos, J. T. Carrillo Márquez, E. Urdaneta 
"M., Mario Terán L., José A. Tagliaferro, Martín Márquez." 

En Junio de 1910 lo sorprendió la enfermedad y 
muerte de su hermana Emilia, la que más había com- 
partido con él y aliviado la estrecha pobreza de sus 
padres: la que fué modelo de esposas y de hermanas: 
la abnegada segunda madre de todos sus hijos, que 
había colaborado eficazmente, al lado de su esposa y 
de su hermana Concepción, en la crianza y educación 

de ellos. 

Abatido en gran manera su espíritu con aquella 
pérdida, lo acomete una fiebre que lo postra en cama 
durante varios días. Al volver á la actividad de sus 



faenas, la prensa lo saluda: dos antiguos amigos suyos, 
los señores Atanasio Maldonado y Francisco D. Paredes, 
lo felicitan en una publicación titulada "La Encina se 
levanta." Y los miembros de la Junta Patriótica en 
el número 17 de El Centenario, le dedican este re- 
cuerdo: 

"DON JUAN B. CARRILLO GUERRA 

"Trujillo celebra la convalescencia de este conoci- 
"do patriota. Ciudadano modelo, en labores prestigio- 
so, ha hecho brillar también su conducta en otros 
"centros sociales del Estado; promoviendo ó colaboran- 
do en cuantos bienes fructifican ahora el desenvolvi- 
"miento general del País. 

"La primera Imprenta en 1864, el primer Colegio 
"Nacional de Niñas, la prolongación del Telégrafo del 
"Tocuyo á esta capital y desde ella hasta Timotes, el 
"primer teléfono y el primer reloj público, recuerdan 
"su iniciativa y se deben á sus esfuerzos. El Gran 
"Ferrocarril de La Ceiba, la extinción de la fiebre ama- 
"rilla, el embellecimiento del Templo y el hermoso 
"puente de hierro sobre el Boconó, etc., etc., la coope- 
ración más franca y decidida. 

"Mas la causa que ha esforzado más á su enér- 
gico entusiasmo, ha sido la Instrucción Pública. Cuan- 
"do Guzmán Blanco y Aníbal Dominici se apersona- 
ron en levantar»á Venezuela por la instrucción de sus 
"hijos, el empeño de Carrillo Guerra á secundar esos 
"propósitos en el Estado Trujillo, fué encomiablemente 
"franco y noble, por el desinterés que le presidía y 
"los resultados que lo coronaron. 

"Y en acatamiento á los preceptos de la Justi- 
cia y conformándose á los dictados de la opinión 
"pública, la Junta Seccional de la Sociedad Patriótica 



— 90 — 

"se congratula con su dignísimo Presidente Honorario, 
"por el restablecimiento completo de su interesante 
"salud. 

"Trujillo: lo de Octubre de 1910. 

"El Presidente, Presbítero Doctor Estanislao Carrillo. 
" — El Primer Vice-presidente, Juan P. Bustillos. — El Se- 
"gundo Vice-presidente, Doctor Juan N. ürdaneta. — Vo- 
"cal Tesorero, Doctor Alfredo Carrillo. — Vocal Secre- 
tario, Doctor Amílcar Fonseca. — El Sub-secretario, Br. N. 
"Valera Hurtado." 

Una grippe aguda quebranta de nuevo su salud 
desde la segunda quincena de Enero de 1911: se com- 
plica la enfermedad, en Febrero, con la inflamación del 
pericardio y la congestión de un pulmón. Presintien- 
do la proximidad do su muerte, arregla la partición de 
sus bienes: contesta toda su correspondencia: dispone 
las próximas tareas en sus haciendas y casas de co- 
mercio. Toma la cama el miércoles 15: desde ella dic- 
ta sus últimos consejos á su familia y les da valor y 
consuelos. El jueves se confiesa con el señor Pres- 
bítero Doctor Estanislao Carrillo. En la mañana del 
viernes se despide de ellos, y se yergue con valor 
hasta en las horas postreras. Y á las ocho de la no- 
che de ese día, 17 de Febrero de 1911, exhala su 
último aliento con la tranquilidad de un justo. 

Sus honras fúnebres fueron suntuosas. 

En su hogar tuvo Capilla Ardiente desde la hora 
en que espiró. 

El día 18 á las 7 de la noche fué conducido á 
la Iglesia Matriz. Los Altos Dignatarios del Estado; 
los Colegios y Escuelas de la ciudad; los Representan- 
tes de algunos planteles del Estado; el Clero de la 
Vicaría; los ciudadanos más prominentes de la ciudad 



— 91 — 

en las Letras, las Armas, la Política y el Comercio; el 
Gremio de Tipógrafos, el de Industriales, el de Agri- 
cultores, llenaban el recinto de la casa mortuoria; y el 
pueblo, en fin, el amplio espacio de la Plaza Bolívar y 
las avenidas de la calle, por donde desfiló la impo- 
nente procesión, sombrero en mano, detrás del féretro, 
presidida por sus distinguidos hijos y por el Presi- 
dente y los demás Poderes Públicos del Estado. Al 
llegar á la Iglesia Matriz, donde fué inhumado el ca- 
dáver, pronunciaron sentidas oraciones fúnebres: el 
Representante del Ministro de Instrucción Pública, los 
Representantes de los Colegios Federales de Varones y 
de Niñas, de Trujillo; el Representante del Colegio Var- 
gas, de Valera; el Vice-presidente de la Junta Patrió- 
tica; el Presidente de la Corte Suprema del Estado; el 
Representante de la ciudadanía; el Director de la Es- 
cuela Bolívar, etc„ etc., etc. Así llegó, conducido por 
sus deudos y por sus conciudadanos, á su última mo- 
rada, aquel eminente Trujillano. 

En sus éxitos fué factor principal su honradez, 
inteligencia y constancia: en el cultivo de su entendi- 
miento, su padre y los señores Sifuentes y de Osse; 
en la formación de sus sentimientos de filántropo, la 
palabra y el ejemplo de su excelente madre y del se- 
ñor Póu, á quienes amó y recordó con veneración toda 
la vida; en sus ideas de progreso, los viajes y la lec- 
tura de buenos íibros y periódicos; en su amor á la 
Patria, el ejemplo de sus antepasados y la historia de 
los Libertadores; en su felicidad en el hogar, la prác- 
tica austera de todas las virtudes, complementada con 
una posición monetaria independiente y sólida: en su 
prestigio social, los numerosos atractivos personales 
que poseía, merced á los cuales cultivó hasta la muer- 
te importantísimas relaciones dentro y fuera del País; 



— 92 — 

en sus diarias faenas, el buen método con que las di- 
rigía, herencia de Braschi y Póu: en sus tratos mercan- 
tiles, sociales, políticos y de familia, la exquisita pun- 
tualidad con que cumplía sus compromisos, y así 
también correspondía las visitas, como contestaba con 
escrupulosa puntualidad los telegramas, cartas y tar- 
jetas que le dirigían, aunque emanaran de personas de 
la más ínfima condición social. Elemento de trabajo 
y de progreso, nunca conspiró contra la paz pública. 
Su sueño de felicidad fué el bienestar de su Patria, de 
su familia y amigos, y la instrucción y la educación 
de sus hijos y de todos sus coterráneos; y el lugar 
de su predilección para vivir, donde nació, vivió y 
murió, la ciudad de Trujillo. 

El Doctor Arístides Rojas, en conocimiento íntimo 
de sus servicios á la instrucción pública y á la juven- 
tud del Estado Trujillo, lo llama en carta particular 
el Mecenas de las Letras Trujillanas. 

Don Manuel M? Carrasquero, que conoce su 
dolor por la muerte de un íntimo amigo, el Licencia- 
do Francisco de Paula Vásquez, le dirige esta carta: 

"San José: Diciembre I o de 1882. 
"Mi afligido compadre y amigo: 

"Una vez más sumido usted en el abismo del 
"dolor! Usted, tan digno de toda suerte de felicidades. 

"Me hundo en estas reflexiones, <ry me pregunto: 

"¿Qué es la vida? 

"Brevísimo espacio de penalidades, desengaños, 
"amarguras y muerte. 

"¿Qué es la felicidad? 

"Ilusión, vana esperanza, idea que no se realiza, 
"porvenir que nunca llega, dolor de siempre entre risas 
"y lágrimas, entre goces materiales y deleites intelec- 



— 93 — 

"tuales, de los cuales algo queda en el espíritu, como 
"queda por instantes en los sentidos el perfume de 
"las flores para escapar luego. 

"Eduardo Calcaño ha definido la vida, al borde 
"de una tumba, mejor que nadie; al despedirse de un 
"amigo muerto, le dice: "¡Adiós, y hasta luego!" 

"Todos, todos vamos allá, mi querido compadre, 
"en pos de los que amamos, y nos preceden en ese, 
"al parecer, tristísimo sendero. 

"Sintamos y lloremos en memoria de los que 
"fueron caros á nuestros corazones. Otros llorarán 
"por nosotros: nuestros hijos. 

"Digámosle á nuestro amadísimo Licenciado Vás- 
"quez: Adiós, y hasta luego! 

"Qué fórmula! ¡la gran fórmula de la humanidad,' 
"la mejor fórmula del movimiento: la vida material del 
"hombre cayendo como un torrente en el mar de la 
"eternidad! 

"Su compadre y amigo de corazón, 

M. M. Carrasquero. 

Al señor J. B. Carrillo Guerra. — Trujillo." 

Cecilio Acosta y otros literatos encumbrados se 
reúnen, en Caracas, en la casa de Pedro José Saave- 
dra, (*) y al mencionar á Don Manuel ÍW? Carrasquero, 
dice el gran Cecilio Acosta: "Nadie escribe mejor que 
"Carrasquero, y 'muy pocos lo igualan: él tiene un sol, 
"la libertad: un Dios, Bolívar: un amor venerable, eter- 
"no y puro, sus hijas: una pasión divina, las letras: 
"un cielo siempre abierto, el corazón de nuestro amigo 
"Don Juan Bautista Carrillo Guerra.'' 

Y Carrasquero, momentos antes de espirar llama 
á los hijos de Carrillo Guerra, y en presencia de su 

(*) Carta de Saavedra para Carrillo Querrá. 



— 94 — 

familia pronuncia estas últimas palabras: "Díganle á 
"mi compadre Juan, que mi último pensamiento es 
"para él." 

Andueza Palacio, en carta del 27 de Abril de 
1882, le dice: 

"Mi respetable y querido amigo Carrillo Gue= 
"rra. — La amistad con personas como usted, tan va- 
liosas y meritorias, es una honra inapreciable. Yo 
"de mí sé decir, que me siento abrumado de gratitud 
"por todas sus bondades. Empero, yo procuraré co- 
rresponder á todo lo que le debo, con un reconoci- 
"miento que sólo puede extinguirse con mi vida, y con 
"un cariño tan puro como desinteresado." 

Su íntimo amigo y deudo, el Presbítero Miguel 
Ignacio Urdaneta, al dictar su testamento, lo nombra 
su albacea, y Carrillo Guerra oye de sus labios, casi 
helados por la muerte (lo mismo que de los de Don 
Pedro Póu, General Trinidad Baptista, el Licenciado 
Vásquez y el Licenciado Saavedra) tiernos mensajes de 
afecto y de confianza. 

Al saber su amado primo, el Ilustrísimo Obispo 
de Guayana, Doctor Antonio María Duran, que Carrillo 
Guerra ha muerto, congrega, en Ciudad Bolívar, al Go- 
bierno, al Clero y la sociedad y, acompañado por ellos, 
eleva preces por su alma en la Santa Iglesia Catedral 

de su Diócesis. 

a 

El ilustre Sacerdote que recibió su última con- 
fesión, escribe el día 18 de febrero: 

"Amigo de mi alma, amigo querido! aunque te 
vi espirar; aunque á través de las lágrimas que cu- 
brían mis ojos, te contemplé sin vida; aunque te 
despedí con el último Requiescat de los oficios de 
sepultura; aunque vi bajar tu cadáver á la fosa; aun- 
que la tierra te ocultó de mi vista, no has muerto, 



— 95 — 

por que vives en mi corazón junto con mis padres, y 
aquel gran amigo (1) "que hoy en el sepulcro te acom- 
paña." 

"Todas las flores caen sobre esa tumba, todas 
las lágrimas la riegan, todos los pechos gimen al acer- 
carse á ella." (2) 

En Acuerdos y Decretos honrosísimos, como di- 
jimos al empezar, los altos Poderes de la Nación or- 
denaron colocar, en el lugar donde él reposa, el mármol 
que la República reserva para sus servidores eminen- 
tes (3) 

Y como broche de oro de estas líneas biográfi- 
cas, nos honramos al repetir aquí el hermoso pensa- 
miento que escribió el Ilustrísimo señor Arzobispo de 
Caracas y Venezuela, Doctor Don Juan Bautista Castro, 
antiguo Académico de la Lengua y de la Historia, alta 
mentalidad de nuestro País y vivo monumento de mo- 
ral cristiana: 

"Juan B. Carrillo Guerra sirvió bien á la Patria, 
y su nombre ha quedado como el de un distinguido 
benefactor: fué buen cristiano y amó á Venezuela como 
fiel hijo á su noble madre. Descanse en paz." 

Amílcar Fonseca. 

Trujillo: 17 de Febrero de 1912. 



(1) El Doctor Diego Bustillos, íntimo amigo de Carrillo Guerra. 

(2) Párrafo de la Necrología que el Doctor Víctor Antonio Zerpa escri- 
bió sobre Carrillo Guerra. 

(3) Los Acuerdos del Congreso y los demás Decretos y Resoluciones 
gubernativas que se han aludido, así como las manifestaciones de los Colegios y 
otras Corporaciones, y demás expresiones necrológicas que se han citado, se ha- 
llan en la Corona dedicada por la familia á la memoria de Don Juan Bautista 
Carrillo Guerra. 



Acuerdos de las Cámaras Legislativas Nacionales 

y Resolución del Ejecutivo Federal 

por el Ministerio de Instrucción PúbliGa. 



LA CÁMARA DEL SENADO 

DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando: 

l u Que el honorable ciudadano Juan Bautista 
Carrillo Guerra, fallecido en la ciudad de Trujillo el 
día 17 de febrero del presente año, fué un decidido 
civilizador, en su calidad de Presidente de la Junta 
Superior de Instrucción del Estado Trujillo, la que pre- 
sidió por luengos años, casi hasta su muerte; 

2 o Que en la Memoria que presentó al Congreso 
el ilustrado ^Ministro de Instrucción en 1883, señor 
Doctor Aníbal Domínici, refiriéndose á Carrillo Gue= 
rra, entre otras cosas, recomendaba al Congreso el 
nornbre de Carrillo Guerra, por su conducta ejemplar, 
como infatigable colaborador de Guzmán Blanco en la 
tarea de difundir la luz en los establecimientos de en- 
señanza, etc., etc., etc., 



— 100 — 

ACUERDA: 

Único. — Se recomienda al Ejecutivo Federal que, 
por conducto del ciudadano Ministro de Instrucción Pú- 
blica, haga colocar una losa de mármol en la sepultura 
que guarda los restos del que fué eximio ciudadano y 
apóstol incansable de la Instrucción Pública, Carrillo 
Guerra. La inscripción de dicha losa queda á cargo 
del Ejecutivo Federal. 

Dado en el Palacio Federal Legislativo, en Cara- 
cas, á 28 de junio de 1911. — Año 102° de la Indepen- 
dencia y 53° de la Federación. 

(L. 5.) 

El Presidente, 

T. Aguerrevere Pacanins. 
El Secretario, 

G. Terrero- Atienza. 

(De la Gaceta Oficial número 11.368, Caracas, 27 de julio de 1911). 



LA CÁMARA DE DIPUTADOS 

DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando : 

Que el ciudadano Juan B. Carrillo Guerra fué 

un civilizador durante su dilatada vi6a; 

Considerando: 

Que ejerció alternativamente, desde 1872 y casi 
hasta la época de su fallecimiento, acaecido el 17 de 
febrero de este año, la Presidencia de la Junta de Ins- 
trucción Primaria y Superior y la Presidencia del Con- 
sejo de Instrucción del Estado Trujillo; 



— 101 — 

Considerando : 

Que el ciudadano Ministro de Instrucción Públi- 
ca, en 1883, Doctor Aníbal Domínici, recomendó á 
Carrillo Querrá á la consideración del Congreso, "como 
un infatigable colaborador de Guzmán Blanco en la 
tarea de difundir la luz en los establecimientos de en- 
señanza y de vigilar la renta destinada á su sosteni- 
miento"; 

Considerando: 

Que igualmente prestigia el nombre de Carrillo 
Guerra la elevada credencial de haber introducido la 
primera Imprenta al Estado Trujillo en 1864 y funda- 
do el primer periódico, que duró 30 años, obra ésta 
también de imperecedero recuerdo en la vida intelec- 
tual, moral y material de aquel Estado, 

ACUERDA: 

Artículo único. — Se recomienda al Ejecutivo Fe- 
deral la colocación de una losa de mármol en el sitio 
donde reposa el ciudadano Juan B. Carrillo Guerra, 
con la inscripción que estime más justiciera; y que 
por el Departamento de Instrucción Pública, se dispon- 
ga la colocación de su retrato en los dos Colegios 
Nacionales del Estado Trujillo. 

Dado en la Sala de sesiones de la Cámara de 
Diputados, en Caracas, á los cuatro días del mes de 
julio de 1911.— Año 102° de la Independencia y 53" de 
la Federación. 

(L. S.) 

El Presidente, 

Eduardo J. Dagnino. 

El Secretario, 

Manuel Rodríguez A. 

(De la Gaceta Oficial número 11.360, Caracas, 17 de julio de 1Q11). 



— 102 — 

MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA 

Estados Unidos de Venezuela. — Ministerio de Instruc- 
ción Pública. — Dirección de Instrucción Superior 
y de Bellas Artes. — Caracas: 20 de octubre de 
1911.-102° y 53°. 

En acatamiento á lo acordado por las Cámaras 
Legislativas en sus sesiones ordinarias del presente 
año, acerca del homenaje debido á la memoria del 
ciudadano Juan B. Carrillo Guerra, notable servidor 
de la Instrucción Pública en el Estado Trujillo, y por 
disposición del ciudadano Presidente de la República, 
este Despacho 

resuelve: 

Que la lápida de mármol que el Cuerpo Legisla- 
tivo acordó colocar sobre la tumba de aquel distin- 
guido ciudadano, lleve esta inscripción: 

LA NACIÓN, 

AL EMINENTE SERVIDOR DE LA INSTRUCCIÓN POPULAR 

EN EL ESTADO TRUJILLO, 

CIUDADANO JUAN B. CARRILLO GUERRA 

1832—1911. 

Que se ejecuten, y sean colocados en puesto de 
honor en los salones de los dos Colegios Federales 
del Estado Trujillo, los dos retratos del ciudadano 
Juan B. Carrillo Guerra á que se refiere el Acuerdo 
respectivo de la Cámara de Diputados. 

Comuniqúese y publíquese. 

Por el Ejecutivo Eederal, 

J. Gil Fortoul. 
(De la Gaceta Oficial número 11.442, Caracas, 21 de octubre de 1911) 



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